Tras la intensa sesión de sexo y besos, decidimos volver a bañarnos. Y después de más besos, risas y tonterías nos entró frío, así que decidimos salir e ir a comer algo. Mis conocimientos culinarios eran bastante limitados. Así que nuestra merienda-cena, consiste en una pizza, champán para beber y por supuesto helado de postre. Tras las largas burlas de Álex por la comida, nos sentamos en un mantel y empezamos a comer ante la preciosa puesta de sol que teníamos. Cenamos entre más risas y charlas estúpidas y sin sentido, de la misma forma que los temas tribales e interesantes de nuestras vidas. Cuando terminamos la pizza, ya había oscurecido y como la música que era, me acerqué a Álex para abrazarme a él. Este estaba apoyado en un árbol y yo entre sus piernas. Al lado nuestro había una li

