Recordar es vivir Anónimo Estudié la ladera por unos instantes para ver mis posibilidades de descenso, recordé algunas de mis clases de andinismo y rapel y bendije a mi tío mentalmente por haber puesto todo su empeño en que practicara tanto deporte de montaña, ahora todo ese conocimiento iba ser mi mejor aliado, me decidí por lo seguro y comencé a descender ayudándome de las rocas y las salientes. La caminata fue dura y larga y el día moría ya con lentitud, pronto no iba a poder ver nada y ni siquiera tenía el medallón conmigo, por suerte ya había llegado a terreno seguro pero el frío estaba causando estragos en mí, se me agarrotaron los dedos de las manos y las piernas me respondían con lentitud, me adentré en medio de los árboles rodeándolos y buscando algo que me sirviera de refug

