“El amor es la poesía de los sentidos” Honoré de Balzac Se acordó que debíamos salir cuanto antes, así que descansamos un par de horas antes de preparamos para partir, intenté relajarme, pero ni las cómodas almohadas de seda pudieron hacerme dormir lo suficiente, quise insinuarle a Max que me hiciera compañía, acababa de recuperarlo y no quería tenerlo lejos nunca más, pero me pareció frívolo en un momento como este, así que me mordí los labios no dije nada. Me desperté a sobresaltos varias veces preocupada porque aun mi tío y Johanna no aparecían y al llegar la madrugada estaba totalmente sonámbula. Tomé las alforjas que había preparado la noche anterior con algunas viandas y salí de la habitación, Max me esperaba en el pasillo. -¿Lista? –Con un hermoso destello en sus ojos. -Creo

