“No hay tierras extranjeras. Quien viaja es el único extranjero”. Robert Louis Stevenson -Buenos días… -dijo Máximo en tono cantarín al cruzar por la puerta de la habitación -¿Zoe? ¿Dónde estás? Entró con un brillo juguetón en los ojos buscando a la pelirroja por toda la habitación. -Zoe… vamos, no juegues conmigo –Insistió. Revisó cada centímetro de la habitación y no la halló, pensó que quisas ya había salido a recorrer la biblioteca así que se dirigió hacia allí, pero al llegar se detuvo ante la puerta abrumado por la gran cantidad de pasillos y estantes que no supo por dónde empezar. Se decidió a ir por la derecha cubriendo solo una pequeña fracción de la gigantesca sala, mientras gritaba el nombre de Zoe para que lo escuchara. Fue Alain quien lo escuchó, y siguió su voz p

