“Escapar fue fácil; no saber qué hacer a continuación fue la parte difícil”. Glenda Millard. El caballo corrió a todo galope como si presintiera que huía del demonio mismo, Aurelio sostenía las riendas con la presteza de unas manos acostumbradas y curtidas al fragor de la batalla, Johana iba sentada detrás del hombre pasando sus brazos alrededor de la cintura con fuerza para no caerse, sentía que pronto saldría disparada por los movimientos de la bestia. -Sujétate con fuerza, no te sueltes. Un puñado de Oscuros los siguió muy de cerca pisándoles los talones y disparando flechas en su dirección, una pasó peligrosamente cerca de la oreja de Aurelio rasgando la piel en un hilo fino que pronto comenzó a dejar brotar a la escandalosa sangre. -¡Aurelio estás sangrando!-Se percató la mu

