Capítulo 10: Una tregua para ti.
13 de diciembre 2002
Algo más difícil de perder a un ser querido es saber que no lo volverás a ver y algo más difícil es saber que no solo perdiste a una persona si no que a dos, perdí a mi abuelo y también perdí a mi mejor amigo.
Sé que él sabe que mi abuelo falleció, lo sé porque su mama y su hermana vinieron al funeral, pero no había rastro de él. Y algo que más me dolió fue que no le importo, ahora me doy cuenta que yo solo fui un grano en su rostro.
No me toleraba, pero estaba ahí conmigo y eso duele, duele mucho. Veo a majo sentarse a mi lado y hablar sobre como odia a Austin, algo que realmente no presto mucha atención. No sé cuantos meses han pasado desde que él está con ella, pero se sigue sintiendo como el primer día.
– Estas escuchándome– majo realmente tiene una voz muy chillona para ser una niña de 8 años.
– No pero que estabas diciendo– intenta fruncir su ceño, pero no le sale por lo que alza una ceja y hace que ría por su mueca rara.
– Ya no importa porque te hice reír– jalo un poco de su cabello que se soltaron de su trenza mal hecha, ella misma se peina porque su mamá no tiene tiempo, trabaja mucho y pelea mucho con su papá.
– Te quiero mucho– siento sus pequeños brazos rodearme, sé que lo dije porque es cierto, pero también siento que a majo le falta que muchas personas le digan que le quieren.
Si talvez perdí un amigo y un abuelo, pero gane una amistad con una grandiosa chica, que espero que dure.
Algo que la vida me ha enseñado es a no ser mentirosa, la última vez que mentí acabe en el hospital con un cuadro anafiláctico. Al comer chocolates con almendras. Eso me enseñó a no mentir, y a siempre decir la verdad.
Mi hermana se levanta del único sillón en mi habitación. Normalmente ese sillón para lleno de ropa y nadie se puede sentar ahí, pero justo hoy decidí limpiar. Cuando ese sillón está lleno de ropa escondo mi diario entre la ropa, pero como lo limpie lo deje encima de mi cama.
– ¿Porque, no me dijiste nada? – me acerco a ella y arranco mi diario de sus manos.
– Tú no tenía que agarrar algo que no es tuyo.
Yo siempre escondo mi diario muy bien, detrás de mi closet hay una ranura que se mueve el cual se puede meter cosas, nadie de mi familia sabia ese escondite excepto majo que una vez me vio guardarlo. Como fui tan tonta de no guardarlo.
– Caitlin soy tu hermana no soy cualquier persona de la escuela, no puedo creer que no me lo dijeras, ahorita mismo voy a hablar con él para que deje de estar chantajeándote– su rostro está muy rojo, al pasar por mi lado la detengo del brazo.
– No puede hacer eso, si ya te enteraste te quedaras callada y punto.
– ¡Acaso estás loca! – cierro su boca con mi mano para que no se escuche su grito, la habitación de mi hermano está a mi costado.
– No estoy loca, pero no quiero que toda la escuela se entere que yo soy la dueña del blog. Es mi vida privada, así que lo respetaras y no le dirás nada a nadie, ni a Alice en especial a Alice.
Veo como en su mirada se debate entre decirle a todo el mundo, o hacerme caso en no decir nada a nadie. Creo que decide la segunda opción ya que siente con la cabeza.
– Está bien no se lo diré a nadie, pero será mejor que esto acabe pronto. Ahora necesito que me cuentes todo desde el principio– asiento y le comienzo a contar todo desde el principio.
Odio a Austin por ponerme en esta situación con mi hermana y mi familia, solo quiero que él y su novia vuelvan a estar juntos para que el al fin me deje tranquila, y solo tenga que verlo en cumpleaños y año nuevo.
[...]
Bajo las escaleras rápidamente, no quiero ver a mi hermana con su mirada acusatoria nuevamente, ayer después de escuchar toda la historia seguía diciéndome que estaba mal lo que hacía, después de fingir que me quede dormida se fue de mi habitación no antes de decir que soy una mala actriz.
Que le pasa soy la mejor actriz, si yo fuera ganaría más oscares que katherin Hepburn. Al pasar por el comedor escucho como papá, habla con alguien, no creo que sea mi hermano ya que el todavía no se levanta, me acerco a la puerta discretamente para así tener mi salida triunfante.
– ¿Caitlin? – escucho la voz de Austin, volteo y mi oído no me falla es el.
– ¿Qué haces aquí? – susurro, pero veo que en sus manos lleva una bandeja de panes y en la otra lleva lo que parece ser omelette.
– Vine por ti para irnos a la escuela– lo dice tan obvio que me hace ver como una loca a mí. Coloca las cosas en la mesa.
Se ve tan cómodo con su cazadora negra en mi casa mientras que yo parece que me dará un infarto en cualquier momento, y soy tan joven para morir de un infarto.
– Tenemos que irnos ¡YA!
– No te iras sin tomar desayuno– papá viene de la cocina con lo que parece ser jugo. Lo coloca en la mesa y besa mi frente.
– Papá tengo que llegar más temprano para hablar con mi profesor de historia, sobre mi trabajo.
– Pues lo harás más tarde cariño, es muy temprano y sabes de lo que pienso de los desayunos– Papá no le gusta que no tomemos desayuno, ya que una vez Aarón salió a recitar por el día de padre y solo se desmayó, yo no lo recuerdo mucho ya que estaba pequeña pero la que lo recuerda es Chealse cada vez que lo hace se burla de nuestro pobre hermano.
Escucho como alguien baja las escaleras y gracias a dios es Aarón, va muy vestido para una clase, seguro le toca exposición. Él me ve y se sorprende, yo no soy muy madrugadora que digamos y que me vea tan temprano sorprende a cualquiera
– ¿Piojo que haces despierta tan temprano? – al pasar por mi lado revuelve mi cabello, odio que haga eso.
– Que no puedo levantarme temprano– veo como se cruza de hombros y se sienta en el comedor. Veo como Austin se va a sentar en el comedor, pero agarro su mano, la mira el agarre con el ceño fruncido y mira mi rostro.
– ¿Que?
– Tenemos que irnos, mi hermana sabe todo– susurro, sus ojos azules se abren y asiente.
– ¿A dónde piensan ir? – escucho la voz de mi hermana detrás de mí, veo como la mirada de Austin se enfocan en Chealse, se pone pálido hasta parece que sus pecas se van a despintar. Volteo rápidamente.
– A sentarnos al comedor– veo como sonríe y sé que lo finge.
Nos sentamos en el comedor, todos están callados hasta se me quitaron las ganas de comer. Yo y mi hermana no nos dejamos de mirar siento como Austin a mi lado esta tenso comiendo y bueno el único que no nota nada o no quiere notarlo es mi papá.
– Pasa algo entre tú y Chealse– Aarón me habla.
– ¿Nada por qué? – miro el rostro de mi hermano y le sonrió.
– Porque no se dejan de mirar, parece que van a saltar una contra otra en cualquier momento.
– No pasa nada verdad, ¿Chealse? – miro a mi hermana, y ella primero me mira a mí y luego a Austin, que hace que él se remueva de su asiento, mi hermana puede ser intimidante.
– Nada pasa– corta un pedazo de pan con la mano y se lo mete a su boca.
– Bueno no me importa si están peleadas, pero dejaran todo de lado porque la próxima semana iremos a la casa de lago a celebrar el aniversario con su madre y ustedes me ayudaran con la sorpresa. Por cierto, mañana llega sus primas así que Aarón ira a recogerlas...
– Yo iré con él –todos me miran, eso será una excusa para no ir mañana con Austin al partido que habrá, sé que de seguro él me lo pedirá ya que toda la preparatoria estará ahí.
– Está bien, cariño...– Chealse vuelve a interrumpir a papá
– ¿Pero mañana no es el partido de fin de semestre? – Chealse le pregunta a Austin.
– Si de hecho...– Chealse vuelve a interrumpir a Austin – Creí que ustedes al ser enamorados invitarías a mi hermana al partido– quiero matar a mi hermana en este momento.
– ¿Así que si son enamorados? – papá pregunta, yo no le había dicho nada mis padres ya que se suponía que solo era fingir en la escuela.
– Pensé que tú lo odiabas– dice mi hermano antes de meterse un pedazo de huevo en la boca
– Sin ofender, claro– se disculpa con Austin. Quisiera que la tierra me tragara en este momento, todos esperan una respuesta de mi boca, pero yo no sé qué decir ciertamente. Siento como mi rostro arde, de la vergüenza.
– Estamos saliendo señor Agustín, y si Chealse justo iba a invitar a tu hermana a ver el partido– Austin habla por mí– y si nos disculpan tenemos que irnos a la escuela y muchas gracias a todos por el desayuno estuvo esquicito.
Yo solo asiento y agarro mi mochila y salgo junto con Austin, subo al coche de su mamá. Siento que me voy a morir, pongo mis manos en mi cara caliente.
– Salió bien– dice Austin, saco mis manos de mis mejillas.
– Enserio piensas que salió bien, eso fue horrible. Mi hermana está en mi contra, mi hermano piensa que te odio y no se equivoca.
– Tendremos que mejorar en esa parte, hagamos una tregua, la próxima semana estaremos en la casa del lago y nos llevamos mal así no solo sospechara tu hermano si no todos en la escuela– en parte tiene razón, tal vez si nos vemos enamorados así hará que Leah piense que es verdad y regrese con él.
– Está bien, tregua– le extiendo mi mano y el la acepta, con la mano que no agarra el volante.
– ¿Iras mañana al partido entonces? – me mira y regresa nuevamente su vista al frente, Austin puede ser un idiota, pero es un idiota con un lindo perfil.
– No me queda de otra– veo como en la comisura de su boca se alza un poco.
Por favor señor se arriba si en verdad existe que ya acabé todo esto, no quiero más líos en mi vida, solo quiero mi vida ordinaria. Aunque me queje algunas veces, no era tan mala.