Capítulo 7: Mamá no quiero tu comida

1528 Palabras
Capítulo 7: Mamá no quiero tu comida. 6 de Noviembre 2002 Los días después de la muerte del abuelo se volvieron difíciles, mamá y papá hablaban si parar para llenar el vacío. Chealse a veces intervenía, pero Aaron y yo solo observábamos. Era un martirio solo quería estar sola, pero nadie me dejaba sola hasta Majo estaba como una sanguijuela a mi piel, bueno aunque no la culpo. Su casa era un desorden su mamá gritaba mucho y su papá peor, no me molestaba que este en mi casa, pero ella paraba pegada a mí. Aveces mamá la recogía de su casa y la traía a la nuestra, tiene miedo que me haya quedado traumada, pero estoy bien.  –     Compre la casa de campo que hablábamos– papá hace que deje mi pancake al aire.  –     ¿Porque?– Aaron está igual de sorprendido que yo. –     Porque sería bueno tomarnos unos días niños. Además hable con su tío Carlos para que Martina y Valentina vengan a quedarse con nosotros, como ellas están de vacaciones.  –     Pero nosotros no– Aaron está dispuesto a llevarle la contraria a mamá. –     Yo hablare con sus profesores. –     Tu nunca tienes tiempo, solo estaríamos aburridos allá, aparte yo tengo entrenamiento. –     No tengo tiempo porque trabajo– olvide decirles que toda esta discusión se lleva en español, yo y mi hermano llevamos bien el español en cambio mi hermana se le dificulta mucho. –     Eso siempre dices Catalina.  –     Mira muchachito soy tu mamá y si yo digo que vamos a la casa que tu papá compro vamos y punto. –     Te odio– mi hermano se levanta y se va del comedor. Mamá está dispuesta a seguir a Aaron, pero papá toma su mano. –     Catalina, amor deja que se le pase, todos estamos pasando por una pérdida y este viaje lo realizamos para unirnos nuevamente como familia– mamá se sienta y se toma su jugo, su cara está muy roja. –     ¿Puedo llevar mi cámara?– creo que es la primera vez desde la muerte del abuelo que hablo con mis padres. –     Claro que si caramelito– veo la sorpresa en la cara de mamá y de papá. Continúo comiendo.  Hoy día es el día libre de mamá y eso significa comer su horrenda comida que haga. Papá es el cocinero de la familia, mamá no sabe ni freír un huevo bien. Pero mamá al ser doctora no para mucho en la casa, más ahora que la nombraron jefa de su departamento que es cirugía general. Todos en la familia la comprendemos y la apoyamos que no esté todo el día en casa.  Pero ella se siente culpable el no estar todo el día con nosotros, por eso nos prepara el desayuno y la cena, ya que nosotros almorzamos en nuestros centros educativos.  Aaron está buscando la forma de huir, Chealse y yo ya nos rendimos y bueno papá esta junto Aaron buscando un escape, para no comer y terminar envenenados.  Al menos mi hermana, sabe que no cocina bien y no vuelve acercarse a la cocina en cambio mamá, sabe que no cocina bien pero igual lo hace.  –     Huevos con tocino para Aaron, para Chealse yogurt griego y cereales de trigo, para Agustín y Caitlin tostadas francesas– le sonreímos a mamá– voy por el jugo– apenas se da vuelta todos intercambiamos los platos.  Aaron me da su plato y Chealse se lo da a papá, el mío se lo doy a Aaron y papá le da su plato a Chealse. Como dije mamá al no estar aquí no sabe nuestros gustos. Miro mi plato el huevo se ve un poco decente pero el tocino esta todo quemado, miro a papá rogándole con la mirada que no quiero comerlo. Al menos mi plato se ve pasable, el de Chelsea parece que alguien vomito en su plato. Sé que tan difícil puede ser colocar yogurt griego en un plato y cereales integrales.  El peor plato es el de Aaron, parece que un carbón está en su plato y no unas tostadas, encima lleva mermelada.  Mamá regresa trayendo el jugo que parece ser de naranja, y trae un plato con un sándwich de pollo creo. Mamá solo nos mira, nadie quiere tocar su plato.  –     Bueno coman ya, los levante temprano para que tengan tiempo de comer y puedan llegar en buena hora a estudiar.  –     Mamá yo ingreso más tarde a estudiar hoy día, todavía no se me despertado el estómago– Aaron está apunto de levantarse, pero mamá lo toma del brazo y lo vuelve a sentar. –     No me importa hoy es mi día libre y saben que quiero desayunar en familia y cenar con ella, así que nadie se parara hasta que termine de desayunar. Miro a Chealse que se encoje de hombro y comienza a comer, corto un poco de huevo y me lo meto a la boca, lo primero que siento es un grano enorme de sal. Me lo trago y tomo el jugo, que lo regreso al vaso ya que también sabe salado. Veo que papá hizo lo mismo que yo al mismo tiempo. Chealse se mete la cuchara a la boca y lo bota a una servilleta, el único que todavía no ha probado su comida es Aaron.  –     ¿Qué paso?– voy corriendo por un vaso de agua y otro para papá, se lo entrego y lo comienza a tomar desesperado, siento como se calma el sabor de la sal en mi paladar. –     Mamá siento lastimar tu autoestima, pero esto esta horrible. –     ¡Caitlin!– Aaron me reprende, claro como él no ha comido nada.  –     Lo siento mamá, pero el huevo está lleno de sal y los tocinos quemados y te equivocaste en el jugo, en vez de echarle azúcar le echaste sal.  –     Enserio– mamá agarra un vaso con jugo y se sirve, toma un poco y lo regresa al vaso– ¡Oh por dios sabe horrible! Y tu Chealse.  –     Creo que quisiste echar esencia de vainilla y le echaste sillao.  –     Bueno yo no tengo nada de que quejarme, ni lo pobre. –     ¡Aaron! Lo siento cariño sé que fue buena tu intensión, pero podrías hacer otras cosas en vez de cocina– papá toma su hombro en forma de consuelo. –     Haces un excelente mercado– digo y mamá me da una sonrisa triste. –     Y también eres organizada con la lavandería– Chealse agarra su mano. –     Y eres una excelente doctora– papá termina y mamá sonríe. A Catalina Shepard le encanta que le digan lo excelente doctora que es.  –     Sí que lo soy, prometo no volver a cocinar y comprare comida. –     Bueno yo estoy aquí, así que yo me encargare de la comida– todos estamos de acuerdo, suena el timbre y veo que Aaron va. Abrazo a mamá por la espalda y le doy muchos besos.  –     Buenos días– alzo la vista y veo Austin. Papas se sorprenden por su llegada, ya que él no viene con casi nada de frecuencia.  –     Hola Austin, hace tiempo que no te veíamos por aquí– papá se levanta y lo abraza, me separo de mamá ya que ella también se levanta para saludarlo. Olvide decirles a mis padres que él y yo estamos saliendo falsamente, Chealse me da un empujón y me sonríe coquetamente como si eso fuera posible. Aaron mira a Austin como si mirara al perro de la vecina. Atento a cada uno de sus movimientos. –     Que te trae por aquí hijo– como dije mi papá está hecho de algodón de azúcar. –     Vine por Caitlin para ir a la escuela. –     ¿Así?– si las miradas hablaran mamá me diría y como que nosotros no sabíamos que él te viene a recoger. –     Sí, nos le molesta que yo la lleve ¿verdad? –     No  –     Si – él no es de mis entusiasmados padres y el si es Aaron.  –     ¡Aaron! Solo bromea Austin ya sabes cómo es– mamá sonríe pero Aaron esta serio, me causa gracia su cara. Te quiero hermano a mí tampoco me cae, pero no me queda de otra. –     Bueno ya vámonos, si no llegaremos tarde– como si eso me importara, pero quiero irme de esta incómoda situación ya. –     Pero cariño no has comido nada, te preparare un sándwich de atún, ya vengo– mamá no entiende, lo primero que le decimos es que no esté en la cocina pero hace lo contrario. –     Ya me voy– le doy un beso a papá y el me da dinero para que me compre algo. Agarro del brazo a Austin salimos rápido. –     Porque salimos rápido, tu mama te iba a preparar algo de comer. –     Créeme que prefiero irme rápido contigo, que comer algo hecho por mi mama.  Esta no era mi idea pasar mí mañana pero qué más da, algo bueno debo sacar de esto de la farsa, tengo chófer gratis. Algo de provecho tengo que sacar de esta relación falsa.
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