Treinta y cuatro

4098 Palabras

MASSIMILIANO BENEDETTI Las malditas inyecciones me tienen la vida hecha una amargura, ya hasta aprendí a hacerlo solo. Me clavo la aguja en la pierna, aprieto la mandíbula cuando la solución entra y suelto aire cuando ya he terminado. Todos los días, cada ocho horas. Estoy harto. Son las ocho de la mañana y mi ropa ya está planchada y lista, guindada en un gancho dentro del clóset.Tengo una reunión a las nueve y media de la mañana en la Torre Benedetti que ya fue levantada después de caer demolida con todos los explosivos que metieron los rusos hijos de puta. No tengo las Nefitas y lo único con lo que cuento es con mi cerebro y con esa habilidad de negociar. En esta situación en la que me encuentro de vulnerabilidad otro ya habría tirado la toalla, pero yo no. Nunca. Aurela sigue caz

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