—Me gusta tu nombre, es como Tiana de la princesa y el sapo —No me pasa por alto que Laura alza una ceja, como si estuviese asombrada por algo—. ¿Cuántos años tienes? Sasha tiene unos pómulos prominentes, labios rosados muy gruesos y una mirada pesada que hasta asusta un poco. Si no es porque está con Laura pensaría que es una niña siniestra. Veo a mi amiga que sigue sorprendida y Pipo regresa con un café para ella, tratando de reprimir la carcajada. No sé qué pasa, pero supongo que está relacionado con la niña. —¿Cuánto tiempo estarás acá, Sasha? —Pregunto por cortesía. —No lo sé. Solo cuando habla me parece tierna, se encoje de hombros. —¿Viniste a hablar con Araiza? —Corta la conversación Laura, sacudiendo el pie contra el piso como si estuviese apurada—. Porque estoy de afán. Y

