MASSIMILIANO BENEDETTI Sigo mareado y me quedo en el suelo más tiempo del debido tratando de reponerme. El malestar que tengo me causa sueño y me obligo a no bajar la cabeza, no puedo caer. No puedo romperme, llevo en la espalda a toda mi familia. Sin mí allí de intermediario van a destruirlos, Franchesko ya no está para estos trotes y Dante no es siquiera un poco parecido a mí a su edad. Quebrarme con un ataque sorpresa no está en mis planes, ni ahora ni nunca. Los Rusos arremeten contra nosotros y tengo demasiada suerte cuando solo recibo un disparo en el brazo entre tantas balas en el aire. Digamos que el universo me quiere vivo. Las explosiones siguen y me arrastro hasta detrás de la barra de recepción en donde está Cross disparando con Enzo, Giulia me mira la herida para saber si

