CAROLINE Con cuidado quito su computador del regazo, y me recuesto junto a él, ya tiene barba de un par de días, me encanta arrastrar mis uñas por su mandíbula… -¿Hace cuánto llegaste? Pregunta sin abrir los ojos, mientras me estrecha en sus brazos. Me encanta estar aquí. -No lo sé ¿tres minutos? -¿Estás borracha? -Solo un poquito… -¿Me puedo aprovechar de eso? -No me puedo mover, estoy agotada, lo siento. -No lo sientas, sabes que me encanta tratarte como a mi muñequita. Y en un ágil movimiento, se levantó del sofá, arrastrándome con él hasta la habitación, y con mimo y cariñitos, me quitó absolutamente toda la ropa, antes de lanzar sus pantalones por los aires y tirar su celular en el acto. Soltando un improperio, encendió la luz para buscarlo, antes de regresar a la cama y q

