Acomodo mi traje antes de abrir la puerta mientras que Carla acomoda las persianas. Abro la puerta y encuentro a Dahiana en la sala de espera, mierda, ¿por cuánto tiempo estuvo ahí? Ojalá no nos haya escuchado. —¡Al fin! —Se levanta al mirarme, se veía molesta. —Hola… —Le sonrío. —No soy tu maldita asistente. —Se acerca a mí golpea mi pecho con su mano y un papel. —¿Qué es esto? —Tomé la carta confundido. —¿No sabes leer? ¡Oh claro! Follar con tu asistente te ha dejado idiota. —Se veía molesta. —Estábamos teniendo una reunión —le aseguré. —Si claro… —responde sarcástica—. El punto es que te esperé tanto solo para entregarte lo que te dejó una señora que es organizadora de bodas y también es psicóloga. —Ay por favor, no esperaste mucho. —Le pongo los ojos en blanco, por supuesto que

