Sentí mucha presión, mi v****a es muy estrecha. Su piel hacía impacto con mi piel generando el sonido de un aplauso y nuestros gemidos empañaban el pequeño cuarto, estábamos haciendo música o aplaudiéndole a una escena muy buena, eso no era ilegal. Él repite sus arremetidas una y otra vez, mis ganas de orinar aumentaban, pero sabía que no era orine como tal. ¿Había demasiado calor o éramos nosotros? Pero a pesar de todo, me gustaba que hasta nuestro sudor tuviese contacto. *** —Ya puedo entender porque querías que lo vistiera de Black. —El sastre me sonríe con picardía cuando salgo del armario de Miguel. —Por el simple hecho de que mi novia sabe que es lo que me queda bien —responde Miguel detrás de mí y eso me hace sonrojar—. ¿Podemos comenzar? —Su voz es demandante. —Claro señor. —En

