Dahiana. Estaba algo prendida, pues mientras esperábamos que Miguel y Manuel solucionaran las cosas, nos tomamos unos cuantos tragos a fondo blanco y eso logró encenderme rápido. Estaba ardiente y quería follar con Miguel, pero el muy idiota a buena hora le provoca ser caballero. Así que mi plan es excitarlo suficientemente como para que también tome iniciativa. Él arrima su asiento hacía atrás, dejándome ver lo que estaba haciendo, mientras que yo estaba en el medio, podíamos vernos mientras nos tocábamos para el otro. Seguramente él quería mirar, pero no tocar, cuando quiero que me falte el respeto en la cama, no lo hace, tengo que educarlo muy bien para que se acople a todas mis órdenes. Su rostro lujurioso me excita demasiado haciéndome frotar mi vulva palpitante, ella estaba deseos

