[ZAED] —¿Y tú dónde andabas metido? La voz de Lena me sorprende justo cuando estoy a punto de abrir la puerta de mi habitación. Me giro y la encuentro apoyada contra la pared del pasillo, observándome con esa sonrisa que siempre aparece cuando cree haber descubierto algo. —Nayra y yo nos fuimos a bailar. Respondo con total naturalidad. Después de tantos años, esa excusa resulta de lo más creíble. Nadie encuentra extraño que desaparezcamos durante horas; al fin y al cabo, siempre hemos sido inseparables. Ella entrecierra los ojos. —Hay algo que nunca voy a entender. —¿Qué cosa? —Cómo es posible que ustedes dos nunca hayan terminado siendo novios. Siento que la saliva se me queda atravesada en la garganta. Lena continúa hablando completamente ajena al terremoto que acaba de provoca

