La semana fue transcurriendo hasta que llegó el viernes, día que acordamos que saldríamos a comer pizzas y ver una película.
Al estar en la pizzeria, todos decidimos que pediríamos la de pepperoni, la cual nos encanta más a Jess y a mí, a Ángel le gusta pero no tanto como a nosotros; por lo general, él prefiere la hawaiana o la mexicana.
—Tengo mucha hambre.
Anuncié ansiosa.
—¿Cuándo no?
Se mofó Jess de manera burlona.
— Oyes.
Rechiste mientras lo miraba seria y después me reí.
Cuando llegó la pizza, comenzamos a comer. No dude ni un segundo y tomé un pedazo de pizza, lo mordí. Ese delicioso sabor, el queso me quemó la lengua, pero sentí su suavidad y mi boca se hizo agua. Estaba en el mismísimo paraíso disfrutando de este delicioso manjar.
— Tranquila Esther, acuérdate que también estamos nosotros.
Bromeó Jess.
— Saben que adoro la pizza de pepperoni, lo siento por si no les dejó.
Advertí mientras me comía otro pedazo.
...
Al terminar, nos fuimos al cine. Primero no nos decidíamos que ver, pero, al final elegimos una película de terror.
Estuvimos viendo la entretenidos, nos compramos una palomita grande que compartíamos Jess y yo, mientras tanto Ángel comía de su palomita chica, con nuestros respectivos refrescos.
Mientras mirábamos la película, varias veces la mano de Jess y la mía chocaron cuando queríamos agarrar una palomita. Compartimos varias miradas divertidas.
Al salir de la función, íbamos caminando hacia la salida, Jess y yo íbamos haciéndonos bromas. Mientras que Ángel nos observaba detenidamente.
— Jess, Esther, ustedes se verían muy bien juntos.
— ¿Qué?
Dijimos al unísono.
— ¿Ustedes no están saliendo?, oh, ¿si?
Preguntó curioso.
Al escuchar su pregunta y ver su expresión pensativa, me vino la brillante idea de hacerle una broma, de la cual Jess me tendría que ayudar.
— ¡Oh, que malos somos!
Respondí sonando culpable.
— ¿Por qué?
— Es que no te habíamos dicho que Jess y yo, ya somos novios.
— ¿Qué?
Preguntó totalmente sorprendido.
Él se quedó en silencio, me miró y luego miró a Jess con incredulidad. A manera de que quería una confirmación suya.
— Dime que no es verdad, Jess.
Yo mire a Jess, él estaba muy sorprendido con lo que había dicho, así que le guiñe el ojo para hacerle saber que estaba bromeando. A lo cual, él comprendió y me siguió el juego.
— Oh, sí.
Respondió seguro.
— ¿Desde cuándo?, ¿Por qué no me lo habían dicho? Preguntó indignado.
— Desde ayer, lo siento por no decirte, pero queríamos decirte lo juntos. ¿Verdad, cariño?
Dije mientras tomaba la mano de Jess.
— Sí, nos queremos mucho.
Dijo abrazándome. Eso sí que me tomó por sorpresa.
Se sintió raro, pero no incómodo, puedo asegurar que pude sentir una cálida sensación recorrer todo mi cuerpo. Me dio un cosquilleo en el estómago.
— ¿Ah sí? Si es cierto que son novios, besensé.
— Claro que lo somos, no necesitamos probarte lo.
Balbucee.
— Si es cierto, besensé.
Insistió.
— Está bien, lo haremos.
Afirmé confiada.
— ¿Ah, sí?
Preguntó Jess sorprendido.
— Sí
Respondí acercándome a él.
Estábamos a punto de besarnos, mi corazón palpitaba demasiado rápido, fue ahí cuando rompí en risa, y miré la cara sorprendida de Ángel.
— No es cierto, no somos novios.
— Lo sabía.
— Vaya, por un momento pensé que lo haríamos.
Dijo Jess todavía sorprendido.
— Pero tengo que admitir que ustedes harían una bonita pareja, aunque no me gustaría que me dejarán solo en la soltería.
— Oh, claro que no, no te preocupes.
— Fue muy divertido hacerte esta broma, más con la cara que pusiste
Comenté ruisueña.
— Mala
Acusó mirándome enojado.
— Ya tranquilo.
...
Nos fuimos cada quien a nuestras casas. Aunque lo que había dicho Ángel sobre nosotros, me dejó pensando.
Tal vez, Jess y yo haríamos una linda pareja. ¿Cómo sería?
Nunca me lo había puesto a pensar, aunque tengo que admitir que él siempre me ha protegido y cuidado, ha estado conmigo en las buenas y en las malas, se ha portado muy bien, no veo porque no quererlo.
Hasta me consoló cuando mi crush me rechazó.
»
— Esther, él no te merece. Eres mucho para él, ese es un cabeza dura. No sabe apreciar a la maravillosa chica que eres.
Dijo mientras me abrazaba.
— Ya, tranquila. Él no merece tus valiosas lágrimas. No me gusta verte así. Me gusta ver tu hermosa sonrisa, así que no voy a permitir que él ni nadie la apagué.
«
Ahora que lo pensaba, me parecía muy buena y atrayente la idea de ser algo más que amigos entre él y yo. Yo creo que si funcionaría lo nuestro, ¡ah!, pero que cosas estoy diciendo, él es mi amigo, solo eso, aunque no creo que él me pueda mirar de otra forma más que sólo su amiga.
Aunque pude notar un poco de desilusión por no darnos el beso y... Luego me abrazo, tengo la sensación de haber sentido su corazón latir fuertemente cuando me tenía en sus brazos. Será solo mi imaginación, si eso será. Nosotros solo somos amigos y nada más.
Aunque no sería malo estar juntos, como novios, o, ¿si?
— Hermana, ¡yoohoo!, tierra llamando a Esther.
— Oh, ¿Qué pasó hermanita?
Respondí saliendo de mis pensamientos.
— Dice mamá que bajes a cenar.
— Sí, gracias.
— ¿Quién te traerá así?
Preguntó burlonamente.
— ¿Qué? No hay nadie.
— Ajá, sí. Y yo soy la presidenta de Corea.
Dijo burlona.
— Oye.
— Bajas, ¿eh?
— Sí, de acuerdo.
Debo de volver a mis sentidos, yo no me puedo estar enamorando, claro que no. Solo debo de estar confundida, solo eso. Sí.
Mejor bajo, antes de que me vengan a traer y levante más sospecha por algo que no es. Porque no lo es, ¿Oh, sí?
Jess es tan encantador, su personalidad, su manera de ser me encanta, su rara manera de expresarse y hablar de ciencia, no sé, me atrae. No cambiaría nada de él, así como es me gusta. Su sonrisa, sus bellos ojos, su piel suave, sus manos fuertes, su calidez. Ahora que lo pienso mejor, él es mi tipo de chico que me gusta. Alguien sensato, responsable y amable.
— Esther.
Gritó mi hermana desde abajo.
— Ya voy hermana.
Mejor debo ir a comer, después seguiré pensando en eso. No debo de levantar sospechas por algo que no estoy segura. Debo de estar confundida, él es mi amigo y no puedo de verlo de otra manera. Tenemos una bonita amistad que por un sentimiento del que no estoy totalmente segura la vaya a echar a perder. No, debo de pensar las cosas.
— Sí, eso debo hacer.
Murmuré decidida.
Mi madre y mi hermana me miraron extrañadas, lo primero que me dije y lo primero que hago es levantar sospechas, de veras conmigo. Ni soy capaz de guardarme un secreto.
Debo de reflexionar todo para llegar a una conclusión, no puedo hacer todo impulsivamente.
~°~°~°~
Bonus
Las miradas curiosas de la hermana y madre de Esther estaban sobre ella, entre las dos murmuraban lo evidente. Sabían que su adorada muchacha de cabellera oscura estaba enamorada, y sabían perfectamente bien quien era el afortunado que la traía así, el problema era que no sabían si él la correspondería de la misma manera.
— Mamá, creo que ahora sí la perdimos. Está totalmente enamorada de él y no se da cuenta.
— No, hija. Lo sabe, pero se niega a aceptarlo, lo que más me preocupa es que salga lastimada. Es cierto que Jess es un buen muchacho y que han sido muy amigos por todo este tiempo, pero no sé con certeza si él sienta algo más que amistad. Solo tengo sospechas.
— Igual yo, mamá. Esperemos que todo salga con bien, no me gustaría ver a mi hermana de esa manera.
— Ni yo, me partiría el alma. Pero esas cosas nos la decide uno, sino el corazón.