La mañana siguiente llegó con un brillo especial. Ivana se despertó sintiéndose más ligera, como si una carga se hubiera levantado de sus hombros. La conversación con Dante la había dejado con una mezcla de esperanza y emoción. Decidió que era el momento perfecto para dar un paso más en su relación. Durante el desayuno, Ivana tuvo una idea. —Dante, ¿qué te parecería hacer un viaje este fin de semana? Solo nosotros dos— preguntó, sintiendo que la propuesta podría ayudar a fortalecer su vínculo. —¿Un viaje? Suena increíble. ¿A dónde tenías en mente?— respondió él, su rostro iluminándose con entusiasmo. —Podríamos ir a la playa. Siempre me ha gustado la idea de escapar a un lugar tranquilo, lejos del bullicio de la ciudad— sugirió Ivana, sintiendo que la idea de un viaje juntos podría se

