FIORELLA Salimos con el señor Rossi, era extraña la sensación de estar al lado de él, íbamos caminando por las calles de Sicilia, la noche estaba oscura, estaba nublado al parecer iba a llover, él no decía nada solo me observaba, mientras tanto, yo pensaba si estaba haciendo mal con Dante para que él ultimamente no me prestara atención; nuestra compañía una botella de vino tinto añejo de veinte años y una que otra luciérnaga que alumbra la noche, él iba en todo momento al lado mío, iba de perfil, se mira muy bien no puedo negar que desde que lo conocí la primera vez hubo algo que llamó mi atención, quizá su ego, su seguridad o su forma de ser, hay algo misterioso en el qué no logro descifrar, me atrae no lo niego desde ese beso no logro sacarlo de mi cabeza, por más que lo intento no pue

