FIORELLA Mi rostro palidece, no puedo creer que Dante está ahí frente a mí, su rostro de sorpresa me deja claro que nos vió, que vio cuando lo besé. — Ya comprendo, te volviste la nueva puta de este sujeto —, lanza Dante de forma hiriente. — No se atreva a ofenderla imbécil — dice Alessandro con un poco de dificultad, yo estoy de pie frente a ambos con mis ojos llorosos. — ¿Acaso me va a matar? — se ríe Dante. — Ni siquiera puede levantarse de esa cama, no me haga reír,da hasta pena. — Déjame hablar, te prometo que puedo explicarte bien. Solo escúchame — Me acercó a Dante y tomó su brazo. — ¡Noooo! — Me lanza contra la pared y me arrincona. — Me quería casar contigo maldita sea, te dejaste cautivar de este delincuente —. Me aprieta fuerte mientras me grita. — No tienes el derecho

