Sin sentimientos

957 Palabras
Cuando Christian volvió a casa, Sofía estaba en el lugar, lo que fue una novedad, ya que Sofía nunca estaba fuera durante mucho tiempo. Sofía era una persona muy hogareña, solo cuando estaba estudiando estaba fuera de casa, de resto no salía para casi nada. Frotándose la frente con fastidio y agotamiento, Christian entró en el baño para ducharse. No había compartido un momento íntimo con Olivia durante casi medio año, y sería una mentira decir que no lo echaba de menos. Extraño cada detalle como su calor, su aliento, sus besos, mordidas esparcidas por la piel, era algo que extrañaba constantemente. Lo que Olivia le aportaba no era solo satisfacción física, sino también psicológica. Ambos eran tan fuertes y descarados abiertamente tanto como el otro, pero se redondeaban mutuamente. Justo cuando sus sentimientos eran más profundos, se desgarraron con fuerza. Aunque Christian sentía odio y resentimiento por la situación, entendía perfectamente que no era culpa de Sofía. El abuelo había mencionado desde el principio que él y Sofía debían estar juntos, y por eso Christian había dicho deliberadamente lo contrario que quería cuando dijo por primera vez sus criterios para elegir cónyuge, por el bien de Sofía, Christian se obligó a no pensar en Olivia y a no prestar atención a las cosas relacionadas con ella, pero por desgracia, las emociones son las más difíciles de controlar, aunque pudiera controlar su cuerpo, no podía controlar su corazón. Después de ducharse, Christian se sintió mucho mejor por dentro. Por supuesto, este tipo de incidente s****l accidental también había hecho que Christian comprendiera que, pasara lo que pasara, no podía olvidar a Olivia, la amaba bastante como para renunciar a ella. Esta vez, temía la posibilidad de tener que desafiar los deseos de su abuelo. Al final, Sofía no se dejó preocupar y estuvo de vuelta en casa antes de las ocho de la tarde. Christian sacó la sopa que había cocinado temprano—¡Toma un poco! Sofía no sabía qué pasaba por la cabeza de Christian parecía relajado e indiferente, pero también le parecía ridículo que su hermano mayor en el que antes confiaba más que nadie se convirtiera en su ahora esposo, pero éste era la persona que más y más duramente le había mentido... Parecía que el vínculo anterior que compartieron una vez, estuviera desapareciendo poco a poco. —No tengo hambre— respondió Sofía. Sofía se quitó la chaqueta, hoy era el día se hacía más frio que el corazón... Christian puso la sopa en la mesa, con el corazón un poco perdido, pero no sabía cuántas veces Sofía se había enfrentado al ver restos de comida despreciados por él mismo. Sofía se fue de la cocina, no quería enfrentar ese tipo de situación cuando esta tan caótica su interior. Christian la siguió a la habitación, necesitaba decir las cosas que le atormentaban, o más bien le pesaban en la consciencia. —Sofía, tengo algo que decir. Christian llamó a Sofía, que estaba por cerrar los ojos y dormir. El corazón de Sofía se hundió—¿Ajá? Solo dilo. —La última vez que dijiste que me gustaba Olivia, en realidad hay un poco de verdad en eso y un error. La verdad es que la quiero. Sofía trató de contenerse y se esforzó por mantener la calma— aja, ¿y luego qué? Sofía parecía indiferente a la información compartida, era como si en lugar de Sofía hubiera una persona completamente diferente. —Sabes que las últimas palabras de mis padres, además de cuidar de ti y del abuelo, fue que querían ver a nietos de nosotros. —¿Y entonces? Porque hablas de ese pasado. Sofía ladeó la cara y sonrió ligeramente, solo que la sonrisa no llegó a ser real era una sonrisa bastante falsa y fría, sus manos temblaban fuertemente bajo las mantas que le cubrían. —Ellos quería un bebé que compartiera nuestros genes, creo que sería bueno que fuera nuestro ADN y que lo diera a luz Olivia. Sofía no pudo evitar preguntar retóricamente: —¿Cómo sabes que no se negaría? Esto que dices es una estupidez. Christian se quedó perplejo y luego sacudió la cabeza: —No seas ridícula, aunque estuvieras de acuerdo, el abuelo no lo estaría. Olivia y yo, podemos uno, es de origen militar y goza de mejor salud, y dos, hemos pasado juntos por la vida y la muerte, hemos hecho ejercicio juntos, hemos hablado juntos y hemos pasado todos los días y noches juntos en el sur. —¡Divorciémonos!—Sofía se notan levemente que no quiso escuchar más —De todas formas no hay mucha gente que sepa que estamos casados, ¿verdad?. Christian negó con la cabeza —Ya que prometí cuidar bien de ti, definitivamente lo haré, en cuanto encuentres a alguien que te guste, te dejaré ir, ahora no, no me siento cómodo haciendo eso. De repente, Sofía no supo que decir y se quedó momentáneamente sin palabras. —Sé que te gusto, Sofía, pero aún eres joven, quizás has tenido el mayor contacto conmigo, te mereces algo mejor, conoce mejor a la gente, y cuando encuentres a alguien que te guste, te dejaré ir. Christian le dio una palmadita en el hombro como si le reconfortara—Siempre te cubriré la espalda. Sofía observó insensiblemente como Christian empaquetaba su ropa y la trasladaba a la habitación de invitados. Su corazón parecía haber dejado de latir y todo su cuerpo estaba vacío. Podías amar a alguien con todo tu corazón y no ser recíproco. Pero era más lamentable, que te hicieran sentir amada solo para dejarte caer al vacío. Sofía no sentía, no le importaba, porque la Sofía que amaba a Christian había muerto.
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