Mientras el sol apenas salía por el horizonte y se escuchaba el canto de las aves en una habitación del palacio de la Emperatriz una persona se despertó sobresaltada... Elena jadeaba por aire sentada en su cama, podía sentir como su corazón latía a mil, su espalda estaba empapada en sudor frio. Esta escena no era nada raro para ella, ya que en los últimos dos meses se fue repitiendo con mas frecuencia para su pesar. Trato normalizar su respiración y calmar su corazón que iba al galope. Cuando sintió que estaba mejor dio un suspiro de alivio y se dio unas palmaditas en el pecho. Elena dirigió su mirada a la ventana donde empezaba a entrar la luz del amanecer. Estaba perdida en lo que vio en su sueño esa noche. Algo raro había empezado a suceder en estos últimos dos meses que la había de

