Llegamos a la casa de Holanda. Y mi padre ya nos espera. Su cara para con Liliana es de felicidad mientras que a Nate y a mi solo nos da un saludo formal. Entramos al salón donde mi padre suele poner a sus socios. —¿Como están chicos?—Trato de no contestar, porque no es momento para pelearnos con el —Bien, señor—Dice Nate más nervioso qué nada. —Me alegra, ¿Y tu Damián? ¿Como va todo? —Lo miro sorprendido, y trato de evaluar si su pregunta es en serio o una especie de provocación, decido que no me importa. Al final yo solo estare aquí por 2 días. Nate tiene que regresar a Estados Unidos, y Liliana, se quedará con mi padre todo el mes. —Bien, gracias. ¿Y tu? —Le pregunto para sorpresa de todos. —Bien, esforzandome—Me dedica una sonrisa, es la primera vez que lo hace, en 20 años nunca

