POV Malika El primer indicio de que estoy despierta es el silencio aturdidor que hay en mi cabeza. No el tipo de silencio reconfortante, sino uno pesado, cargado de vacío. Parpadeo lentamente, mis ojos tardan en acostumbrarse a la luz tenue que se filtra por un trozo de cortina abierta dejando libre a la ventana. La habitación está en penumbra en su mayoría y la cama… la cama está fría. Pavel no está. Recuerdo como anoche me sostuvo cerca de él, como permití que me abrazara, que me diera el consuelo necesario, mientras yo me aferraba a él. No lloré, no porque no quisiera, no porque no me doliera el pecho, sino porque no podía. Pero si agradecí su presencia, que me brindó la calma en medio de la noche. Una punzada de inquietud se aferra a mi pecho, absurda e irracional cuando ni siquie

