Deseo

2009 Palabras
Kevin frena y deja la copa de vino en la mesita de vidrio y se da vuelta tomando mi copa y dejándola en el mismo lugar. Del bolsillo de su pantalón saca un control, comienza a tocar botones y una melodía idéntica a la que se escuchaba en el auto empieza a sonar. Las luces se atenúan generando un ambiente agradable, romántico, pero más erótico que romántico. Me quedo admirando la pequeña cantidad de luz que queda y como la música comienza a escucharse un poco más fuerte. - ¿Estás segura de esto? - Me dice Kevin y lo miro, viendo que está estático en su lugar, con las manos en los bolsillos y a pesar de la poca luz que hay veo el deseo hecho carne en este hombre. Las luces, la música, su forma de devorarme con la mirada, todo es un combo de tentaciones. Kevin se acerca como un león hambriento y quita un mechón de pelo de mi cara poniéndolo detrás de mi oreja y lo observo, sus ojos están aún más oscuros que de costumbre, su mandíbula tensionada y su respirar es irregular. Me acerco más a él con la intensión de contestarle y que él escuche mi respuesta más clara, pero sus ojos se enfocaron en mis labios y perdí completamente el control de mi cerebro, no sabía a qué me acercaba, no sabía que decirle, no sabía que hacer y un pequeño intento de sonrisa se asomó por los labios de Kevin y él dio el paso. Me besó. Me tomo de la cintura pegándome a él, mis brazos subieron por los suyos, tocando cada uno de sus espléndidos músculos hasta llegar a su cuello. Un beso lento, pero que mostraba desesperación, sus manos comenzaron a bajar hacia mis nalgas y ese fue el detonante de mi cordura y de la suya seguramente también. Caminó conmigo besándome sin apartarse de mí, choco los sillones, una lámpara y seguramente alguna otra cosa más, pero ni siquiera se despegó de mí, me acorraló contra una pared, permitiéndome sentir su hombría contra mi vientre. Nos separamos cuando el aire comenzó a faltar y subió mis manos por encima de mi cabeza para sostenerlas con una mano y con la otra mano libre recorrer mi cuerpo, la poquísima cordura que me quedaba se desvaneció por completo cuando comenzó a tallar mi cuerpo con su mano y con su boca recorrer todo mi cuello. Un pequeño gemido ahogado salió de mis labios y Kevin se detuvo. Mi respiración irregular se escuchaba por toda la sala y seguramente mi pobre corazón que parecía una locomotora. - ¿Estás segura?, si me dices que si ya no habrá marcha atrás Kathe - Me dice Kevin con una voz ronca y sexy, mirándome de arriba abajo, notando lo que ha provocado con su insistente mano y sus labios tan suaves. - Si - Le contesto y me suelto de su agarre para tirarme a sus labios, él me da contra la pared subiendo mis piernas hacia sus caderas y dejándome en una posición reveladora para él. El beso es apasionado, muestra desesperación y deseo, una de sus manos va hacia mi cuello para profundizar más el beso y vuelve su mano a mis muslos para ir subiendo lentamente el vestido, cuando llega a la mitad del muslo baja presionando y un quejido brota de mis labios y Kevin aprovecha eso para morder uno de mis labios y de paso poder respirar. Lo miro y sus ojos brillan, su mandíbula está tensa y sus fuertes brazos me sostienen como si fuera una pluma. Acaricio su pelo y cierra los ojos, respira fuerte y abre lentamente los ojos, y me observa. - Te deseo y no sabes cuanto - Me dice y es suficiente para volver a drogarme con sus labios tan suaves y carnosos por la intensidad del beso. Me despega de la pared y va caminando hacia quien sabe donde, abre una puerta de una patada sobresaltándome y frena de golpe, observo que estamos en su habitación, tan varonil y con ese exquisito aroma a colonia que amo tanto. Me baja y se separa de mí, dejándome parada a mitad de la habitación. Observo la habitación y todo es en tonos grises y blancos, una cama enorme y es lo único que puedo ver porque una camisa blanca se interpone entre la habitación y yo, miro un poco hacia arriba y tengo al imponente hombre muy cerca de mí quemándome con su mirada, toma mi rostro y vuelve a besarme, mis manos recorren su cuerpo, ese cuerpo que tanto he anhelado y que tal deseo era oculto. Como puedo comienzo a desprender su camisa, me molesta verlo con ropa en estos momentos. Me suelta y se separa para sacarse la camisa. Muerdo mis labios y camino al rededor de él como si fuera una leona que tiene a su presa tan cerca que podría devorarla en segundos, mis largas uñas pasan por su espalda, sus brazos y vuelvo al frente observando su pecho y su abdomen, esta tan bien echo todo que siento que no me alcanza la noche entera para probarlo y sentirme satisfecha. - ¿Apreciando la vista? - Suelta de repente y lo observo aún mordiéndome el labio y asiento con la cabeza como una niña cargada de deseo. - Por Dios, Kathe, no hagas eso, me vas a volver loco - Me dice con su voz ronca y una pequeña sonrisa se escapa de mis labios. Empiezo a desabrochar su pantalón y me detiene, intento hacer fuerza para soltarme y me agarra nuevamente de la cintura y me lleva besándome en dirección a la cama, cuando siento el borde de la cama detrás de mis rodillas se detiene y me gira en seco, quedando mi espalda contra su pecho, su hombría queda pegada a mi trasero y lentamente comienza a bajar el cierre del vestido. Su boca se apodera del lóbulo de mi oreja y un leve gemido se escapa de mis labios y Kevin sonríe detrás de mi oreja. Mi espalda queda al descubierto y su dedo índice recorre mi columna vertebral provocando espasmos en el sistema, llega a mi cuello con su dedo y con la mano entera tira de mi coleta hacia atrás generando una combinación de placer y dolor al mismo tiempo. Sus dedos van a la tira de mi vestido y hace que caigan lentamente por mis brazos dejándome puramente de espaldas y en ropa interior frente a Kevin. - Date la vuelta - Susurra en mi oído. Cada pelito de mi cuerpo se eriza, pero le hago caso y me doy vuelta observando como sus pupilas están completamente dilatadas. Da un paso hacia atrás y me observa pasando su dedo pulgar por sus labios. - Tan hermosa y delicada como siempre - Sus palabras entran por mi oído y en mi vientre comienzan aquellas dolorosas, pero agradables contracciones de placer. Sonrío y él avanza otra vez tomando mi rostro con sus manos, deposita un beso en mis labios y me empuja hacia la cama y el golpe de la cama aumenta aún más aquellas contracciones y me arranca un gemido de lo más profundo de mi garganta. Me acomodo en su cama y apoyo los codos para tener una mejor vista, lo miro fijamente a los ojos y sus manos van hacia su pantalón y mi vista se pierde en ese lugar, desprende su pantalón y este cae como cuando tiras una franela al aire y cae enseguida. Su m*****o erecto sobresale de su bóxer y lo miro a los ojos con espanto, sonríe y agacha la cabeza. - No te asustes, solo duele al principio, luego te acostumbras y - Se detiene y vuelve a mirarme a los ojos con picardía - te vuelves adicta en poco tiempo, disfrútalo porque es la mejor parte de mí - Me dice y baja su bóxer por completo, dejándome ver su pequeño amigo, sonríe y camina hacia mí subiéndose a la cama y mirándome, mirando la presa que va a devorar. Comienza a acariciar mis piernas con ambas manos y cuando llega a la mitad de mis muslos baja y sube dando besos por toda una pierna, llega a la mitad del muslo y pasa hacia la otra pierna haciendo exactamente lo mismo, dentro mío corre una descarga eléctrica increíblemente placentera. Siento que en cualquier momento puedo explotar, cierro mis ojos y siento como va subiendo con caricias en mis muslos, pasa sus manos por mi vientre, dejando algunos besos sobre la tela que cubre mi intimidad, sube por mi barriga hasta el bode de mi sostén y su mano encierra a uno de mis senos, arqueo mi espalda para sentir más aquel frío tacto que sus dedos me proporcionan. Masajea, aprieta y tira de mi pezón provocando leves gemidos en mí. Pasa su mano por el puente que divide un seno del otro y hace lo mismo con el otro seno, masajea, aprieta y tira del pezón. Sus dedos acarician el borde de la tela de mi sostén y con dos de sus dedos desliza hacia abajo la tela, dejando así al descubierto mis pechos y mostrando la erección de mis pezones. Su tacto ahora me quema y me intento zafar, pero él es más rápido y me agarra del cuello ejerciendo una leve presión sobre él y abro mis ojos, viendo a un Kevin poseído por el deseo. Sus labios se acercan a mis senos, les da un beso a cada una y sigue su recorrido dejando besos por todo mi pecho, sube hacia mi mejilla y suelta mi cuello para tomar mi rostro y besarme lentamente. Una de sus manos desciende hacia mi barriga, su toque frío hace que mi cuerpo reaccione y se erice por completo, baja y sigue bajando hasta el borde de mis bragas. Me suelta y coloca su mano libre en uno de mis senos, llevándolos a su boca. Lame, chupa y muerde mi pezón, gemidos salen de mi boca desenfrenadamente y mi espalda se arquea como nunca lo había hecho antes. Con su mano libre, aquella con la cual se llevó mi seno a su boca, se desplaza lentamente hacia mi cuello, ejerciendo un poco de presión, provocando más excitación en mí. Su mano que estaba en mi vientre ahora paso a estar en mi monte de venus, su tacto es tan delicado que inconscientemente abro más mis piernas y su mano se desliza hacia mi centro. Un gemido desgarrador sale de mi garganta, mis piernas se contraen por aquel tacto frío en mí y mis manos agarran con fuerza su cabello y él solo aprieta más su agarre en mi cuello. Suelto leves gemidos que van subiendo y volviéndose cada vez más fuertes en tono. Su boca deja besos por el puente de mis senos y va hacia el otro pezón haciendo exactamente lo mismo, mientras su mano acaricia mi centro y me proporciona placer, uno de sus dedos entra en mí y escucho el leve gemido ahogado de Kevin seguido de una mordida en mi pezón que me termina de descolocar de mis sentidos y sin quererlo mis músculos se contraen provocando que Kevin me mire y sonría. Ejerce presión sobre mi centro. Mis músculos se contraen aún más y una presión en mi centro comienza a formarse, mi espalda se arquea, mis manos toman con fuerza la almohada y al no aguantar más estallo en mil pedazos, liberando todo el estrés y la presión acumulada de mi cuerpo. Kevin detiene sus movimientos y me besa apasionadamente ahogando mis gemidos. - No sabía que podías ser tan receptiva, cariño - Suelta y mientras me recupero de mi orgasmo se acomoda para correr mis bragas e introducir dos de sus dedos dentro de mí. - Por Dios, estás tan húmeda y no sabes cuanto te deseo, pero si entro ahora terminaré rápido y no quiero eso para ti - Susurra y comienza a sacar y meter los dedos lentamente, volviéndome completamente loca.
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