Hoy hace 1 semana desde que pasó la fiesta de las luces, con Kevin hemos estado más conectados y unidos que nunca, es una persona muy tierna, adorable, tiene su lado cursi y romántico, que solamente se lo muestra a sus parejas porque jamás, nunca se mostró así conmigo cuando aún no éramos algo. Congeniamos muy bien, hablamos de muchas cosas, puedo abrirme con él sinceramente y sé que no me juzgará, él sabe por lo que he pasado y lo que he sentido estos últimos días por haber ido a aquel festival. Según él he estado ausente en todos los sentidos, pero que me he abierto más que antes y realmente para mí yo estoy bien, quizás un poco fuera de órbita, pero lo normal, lo de todos los días.
Algo a destacar de Kevin es su destreza en la cama, es una cosa maravillosa, el sexo es lo mejor y si bien debería de destacar otras cosas que Kevin hace y hacemos juntos, pero lo mejor es el sexo, le guste a quien le guste.
- Kathe - Me llama mi supervisor, mientras yo navegaba en mi mente y ordenaba las citas de hoy para mañana.
- ¿Qué sucede Gustavo? - Respondo alzando mi vista hacia él y me sonríe.
- Hoy a las... - Mira su reloj - ... Dentro de 2 horas tienes que operar a Nina - Dice y me entrega la carpeta con la foto del animal y su nombre. Espero que sea todo menos abrir su pecho. Cuando abro la carpeta me aparece el historial de vida, sus vacunas, los antecedentes y abajo de todo está la operación a realizarse, me relajo completamente cuando veo que dice "Esterilización de ovarios y útero". Por alguna extraña razón, me tenso a la hora de operar a los animales, siento que no van a sobrevivir y que si mueren es mi culpa, pero es algo personal, no es que sea la mejor en mi trabajo, pero hago muy bien las cosas que se tienen que hacer.
Miro mi celular y veo que tengo 2 mensajes de Kevin y una llamada perdida, abro los mensajes y enseguida que abro los mensajes cae la llamada de Kevin y contesto.
- Hola, Kev, ¿Qué sucede? - Pregunto un poco alarmada, él no es de llamarme tanto a menos que sea una emergencia. Y eso que soy su novia hace muy poco tiempo.
- Te extraño bombona, me dejaste solo y ni siquiera te despediste de mí
- Ay cariño, yo también te extraño, pero estuve en tu apartamento toda la noche, tuve que irme porque hay animales que atender y operar - Respondo con un tono de voz dulce, tal y como él me habló.
- Cierto, estás trabajando - Hace una pausa larga.
- Kev, ¿estás ahí? - Digo al no escucharlo.
- Sí, disculpa, es que estaba preparándome mentalmente para lo que quiero decirte.
- Kevin, no me pongas más nerviosa y habla de una vez, ¿Qué sucede? - Le digo con los nervios de punta y él suspira.
- ¿Quieres ir conmigo a visitar a un paciente con esquizofrenia?.
- Por Dios Kev, creí que era algo mucho más grave, claro que voy, contigo voy a donde sea - Le digo respirando profundo y volviendo a normalizar mi corazón, por un momento creí que iba a terminar conmigo porque se había enamorado de otra o algo peor.
- Es que no es fácil preguntar estás cosas para mí, jamás llevé a alguien a mi trabajo y me puse nervioso y creí que no te gustaría acompañarme - Lo escucho suspirar y sonrío.
- Kev, cariño mío, voy contigo a donde sea que vayas tú - Le digo sonriendo al celular.
- ¿En serio?, bueno pues que te parece si está noche celebramos con un espumoso baño y unas ricas piernas.
- No es justo, tú siempre comes - Respondo a su seductor plan y sonrío.
- Te dejo tener el control si aceptas.
- ¡Mierda!, ¿No que no te gustaba ceder el control? - Sonrío y él gruñe - Ya, cálmese fiera, acepto su sucio trato.
Y cuelga, sonrío porque realmente es increíble este hombre, me llama para seducirme, es lo único que sabe hacer y también para hacer tratos sucios. Mientras preparo la mesa de cirugía, pienso en lo que hable con Kevin y si yo soy insaciable es porque este hombre hace todo bien. Imagínense tener a un hombre en plena madrugada despertándote mientras te está comiendo a besos porque quiere cumplir una de sus fantasías, sí, todo con él es así y me encanta.
Las cirugías de esterilización duran más o menos 1 o 2 horas, lo que me da tiempo suficiente para quedar radiante antes de que Kevin llegue a mi casa a buscarme. Mientras mi mente divaga en cómo será está noche y que usaré para hacer que Kevin me desee más de lo que ya lo hace, pongo los últimos detalles en la camilla de la felina que voy a atender. Luego de poner todo en su lugar y dejar la mesa de cirugía pronta llega mi colega de trabajo.
- Hola, Kathe - Dice Agustín, confiado y animado.
- Hola, ¿Cómo estás? - Le digo sonriendo y acercándome para saludarlo.
- Bien, algo cansado, pero bien - Me dice frotándose el ojo - ¿Estás lista? - Dice mirándome seriamente.
- Sí, supongo que si, solo faltan los elementos de protección y estoy lista - Digo mientras busco mi bata blanca, los lentes y los guantes.
A medida que voy buscando eso llegan las chicas que más nerviosas me ponen, Claudia la anestesista y Cinthia la instrumentista. Ellas se encargan de ponerme la bata, los guantes, el gorro, los lentes y asegurarse de que no toque ningún instrumento de operación sin antes haberme lavado las manos y haberme puesto todo. Por otro lado está Agustín, que es quien finaliza las operaciones de "mis pacientes", cuando llega la hora de terminar y de suturar las heridas, él es quien se encarga de eso, también es el que limpia toda la mesa de trabajo y saca todo lo que se usó para un bote grande de residuos peligrosos. Aunque muchas veces ese trabajo no es muy valorado, aprecio muchísimo lo que hace Agustín, porque corre el riesgo de equivocarse en una sutura, de que se le caiga algún material o instrumento dentro del animal y tener que abrir todo, corre riesgo también de que el animal despierte y que la anestesia que fue administrada en el animal no haya sido suficiente, es mucho lo que se juega en esta mesa de trabajo y no muchos lo valoran.
- Vamos cariño, es hora de lavarse y vestirse - Dice Cinthia y miro mi reloj, 15 minutos para la operación. Suspiro y camino con ella y Claudia a los lavados. Piso el pedal que hay en el suelo para que el agua comience a salir y lavo mis manos con abundante agua y jabón quirúrgico, suelto el pedal y el agua se detiene, Claudia me seca las manos con una toalla sin siquiera tocarme con sus manos y Cinthia está con un guante extendido para que coloque mi mano en él, hago lo mismo con el otro y estoy lista de manos. Claudia coloca la bata blanca que se ata por detrás y Cinthia coloca mi gorra de quirófano favorita, aquella que es blanca con bolas de estambres y huesos, la ata a mi cabeza y se para frente a mí, la examino a los ojos y agacha su mirada a su bata buscando algo.
- No puedes operar sin esto - Giro y veo a Claudia con los lentes para cirugía. Son un par de lentes con dos lupas de gran aumento para ver en perfectas condiciones. Le sonrío y voy hacia ella.
- Gracias chicas, no sé que haría si ustedes no estuvieran ayudándome - Les respondo y les doy una sonrisa genuina, no puedo abrazarlas, porque eso sería llenarme de gérmenes nuevamente y eso es volver a cambiarse y a hacer todo el proceso de limpieza de nuevo.
- Si, si, lo que digas flaca - Dice Cinthia y saca el tapabocas de la caja de tapabocas que extrañamente guarda en su bolsillo de bata y me lo coloca.
- Bueno, hora de salvar a la gata de tener hijos - Digo y levanto el brazo con el puño cerrado y las chicas se ríen, salgo de la pieza de lavados y veo a una niña con una pequeña gata de no más de 6 meses, ella me mira y en sus ojitos veo tristeza y a la vez tranquilidad, creo que ella sabe que está dejando su pequeña gata en buenas manos, le regalo una sonrisa con el tapabocas puesto y le guiño un ojo, para que sepa que tiene que estar tranquila. Entro acompañada de mis dos asistentes y ellas comienzan a preparar su lugar de trabajo, mientras yo analizo y observo nuevamente el historial del animal.
Un golpe se siente y alzo la vista, Agustín trae a la pequeña gata en una jaula, esa jaula que usamos para poder dormir al animal en caso de que esté nervioso o asustado. Agustín deja la jaula en la mesa y la pequeña gata está tranquila, cuando abro la puerta de la jaula ni siquiera intentó escaparse, no está asustada, no araña, no muerde, no nada, me sorprende que estas cosas pasen. Hago la revisión general que hay que hacer cada vez que se va a operar a un animal y tiene un poco alto el colesterol, no es malo, pero seguramente me encuentre con algunas bolas de grasas acumuladas en donde posiblemente vaya a operar.
- Bueno, es hora de comenzar - digo a Claudia y ella se acerca con esa pequeña aguja que todos los gatos odian, cuando la gata ve la aguja quiere escaparse, pero la sujeto y en el intento de morderme Claudia le inyecta la anestesia haciendo que la gata maúlle fuerte y comience a quedarse en un estado de somnolencia y luego se duerma por completo. La llevo a la mesada y ato sus pequeñas patas a la mesa de operaciones y llamo a Cinthia con la mirada, la cual trae su mesa móvil con los instrumentos a usar. Observo a la gata y veo su abdomen y comienzo a poner manos a la obra.
- Máquina de afeitar - Digo y Cinthia me pasa la máquina apagada, la enciendo y rasuro esa zona para poder trabajar sin pelos y sin bacterias.
- Pinzas con suero - Digo y entrego la máquina y Cinthia la toma, me pasa un par de pinzas largas con una gasa llena de un antiséptico para que la zona de corte esté desinfectada. Le paso a Cinthia las pinzas y levanto la mirada, Agustín esta del otro lado de la mesa y me hace señas de que todo va a estar bien, Claudia esta a la cabecera controlando los signos vitales, me mira y sube su dedo pulgar en señal de que todo saldrá bien y Cinthia sonríe a pesar de que tiene el tapabocas. Suspiro y vuelvo mi mirada a la gata.
- Es ahora o nunca - Digo más para mí que otra cosa - bisturí - Pido y Cinthia me lo pasa, suspiro y que comience la operación...
[...]
- Gracias - Dice la pequeña niña con lágrimas en los ojos una vez que le entregamos a su gata dormida y con el cono en la cabeza para que no se lama la herida. Sonrío al saber que todo salió exitosamente. Estaba por irme a cambiar y su insistente mirada me hizo quedarme, me agacho a su altura y con el tapabocas bajo, los lentes encima de la cabeza y sin guantes le respondo a su crédito.
- No hay de que pequeña, estamos para eso, para curar a los más indefensos - Le digo y acaricio su cabellera, volviendo a pararme y ella me abraza las pernas, su madre me mira y sonríe y se lleva a la pequeña y a su gata a la casa. Suspiro y vuelvo al quirófano y veo a Agustín ordenando todo.
- ¿Sigues aquí? - Creí que te habías ido ya - Dice él mientras saca la bolsa de residuos peligrosos hacia el bote grande.
- Iba de salida a cambiarme, pero la niña del animal quiso darme las gracias por haberla operado - Digo y me siento en la silla de Claudia observando aquella jeringa de anestesia a medio poner.
- Bueno, ya deberías irte, se te hará tarde para tu cita - Me dice y enarco una ceja confundida.
- ¿Tú como sabes eso? - Digo y él sonríe.
- Kathe, Kevin y yo somos amigos hace años, me sorprende que no lo hayas descubierto antes, en fin, invite a Kevin hoy a jugar al futbol y me dijo que no, porque tenía una cita contigo - Me dice mientras coloca los instrumentos en una bandeja con agua destilada estéril.
- Entonces, ¿se cuentan todo? - Digo insegura y él me mira dudoso.
- No, solo me dice cosas que toda pareja dice de su pareja - Dice y me mira confundido.
- Entendí, no te preocupes - Digo y él asiente sonriente.
- En fin, cuídalo, nunca hizo esto de dejar un partido de futbol por una mujer, creo que eres la elegida - Dice y desaparece por la puerta de servicio. Me quedo pensando y sonrío, creo que Kevin es para mí. Me levanto de la silla y camino hacia el vestuario, me saco la bata y los lentes y tomo mi bolso junto con mi celular, mientras voy saliendo del vestuario para salir por la puerta principal veo que tengo un mensaje de Kevin, lo abro y miro con el ceño fruncido hacia la ventana, salgo y ahí está él. Me saco el tapabocas y lo guardo en el bolso. Cuando lo miro veo que está recostado al auto con el celular, como si fuese todo un modelo de telenovela. Noto que está concentrado con el celular, frunce el ceño y acerca su celular a la oreja, supongo que estará llamando a algu...
La melodía de mi celular suena y Kevin levanta la vista y me sonríe, voy hacia él y lo abrazo, dándole un beso en los labios y separándome de él lo miro a los ojos.
- Hola - Susurro tímidamente.
- Hola, preciosa - Me dice él bajando sus manos hacia mis caderas - ¿Cómo te fue hoy? - Me dice y se separa de mí para abrirme la puerta de copiloto y dejarme pasar.
- Bastante bien, la cirugía salió bien y mis asistentes tuvieron mucho que ver en eso - Respondo cuando él entra al auto y enciende el motor. Me observa y sonríe.
- Me alegra que te haya ido bien - Me dice y me toma la mano depositando en ella un tierno beso - ¿Qué quieres hacer hoy? - Me dice y deja mi mano en mi muslo para poder poner los cambios y comenzar a andar por la ruta.
- No sé - Respondo vagamente mirando por la ventana - ¿Tú que quieres hacer? - Digo y lo observo.
- Que tal si vamos por la cena y luego cumplimos el plan de esta tarde, que aún tenemos pendiente - Me dice colocando su mano en mi muslo haciendo que una descarga eléctrica pase por toda mi columna vertebral y despegando los ojos de la carretera por un segundo para mirarme.
- Me parece una idea estupenda - Le digo y pongo mi mano sobre la suya. Sonríe, pero ya no me mira, sino que está enfocado en mirar la carretera.
Fuimos en silencio escuchando música de Taylor Swift, Billie Eilish, Dua Lipa y algunos otros que no conocía. Conversamos, mientras él manejaba, dimos varias vueltas por la ciudad para elegir a que restaurante íbamos a ir a cenar y llegamos a mi casa.