POV Amanda El murmullo de la sala de juntas se apaga en cuanto todos giran a verlo a él, a Estefano, sosteniendo el lapicero que me ha puesto de rodillas ante él. No es solo su presencia, es la forma en la que ocupa el espacio. Recto. Impecable. Intocable. Como si el aire mismo tuviera que apartarse para dejarlo pasar. Pero no es eso lo que me paraliza. Son las cicatrices. Cruzan un lado de su rostro, sutiles pero imposibles de ignorar, endureciendo aún más esa expresión fría que es diferente a la que alguna vez conocí demasiado bien. Paso saliva reaccionando ante su mirada oscurecida sobre mí. Aparta la mirada y eso hace que me mueva, como si me hubiera quitado el hechizo de congelamiento. Me levanto rápidamente con mis latidos golpeando incesantes dentro de mi pecho. ―Buenos día

