Mary La alarma suena y juro que odio ese sonido, he tenido una semana agotadora. Lo único bueno de mi semana es que por fin Peter me cedió el divorcio. Lloriqueo y extiendo la mano para apagar la alarma pero alguien lo hace primero, espabilo y abro los ojos. Martin está a mi lado sonriendo, no recuerdo que se haya quedado ayer, no recuerdo nada después que llegue a casa la verdad. –No sabias que te habías quedado –digo frotándome la cara para lograr despertar por fin, se rie de mi –No tenías forma de saberlo si caíste inconsciente apenas tocaste la cama, fui al baño y al salir estas dormida con ropa y zapatos Me miro hacia mi cuerpo pero no tengo la ropa de ayer, tengo puesta una de mis batas de seda. –¿Me cambiaste? –pregunto un poco confundida –Claro angel no te iba a dejar con esa

