Mi cuerpo no está soportando la intensidad con la que sus labios me están besando, es desquiciante, brutal, rudo y apasionante. Muerdo y él también, como si estuviéramos batallando uno contra el otro. Raegan me alza llevándome a entrelazar mis piernas en sus caderas mientras que mis talones se entierran contra sus nalgas de acero. Clavo mis uñas en su cuero cabelludo intensificando el beso a uno más bestial, su lengua irrumpe mi boca encontrándose con la mía en una danza lujuriosa. Mi coño arde de deseo, palpita y puedo sentir cómo me voy lubricando a medida que el beso y el toqueteo avanza. Él me empuja contra un estante, con fuerza haciéndome jadear cuando algunas cosas que estaban en él caen al suelo rompiéndose. Tiro de su cabello apartándole de mis labios para fulminarle con la

