Milenka Hidalgo Firmo los documentos que me entregan aceptando trabajar con los próximos clientes, no me había dado cuenta del desastre que había en la empresa y que no debe de seguir así. ─Señora Waldorf, ¿aceptará reunirse con el cliente importante que le comenté? ─Pregunta mi asistente llamando mi atención y le miro alzando mi rostro. ─Recuérdame el nombre, por favor. ─Francesco Grimaldi; el príncipe de Mónaco y futuro rey ─responde sorprendiéndome. Arrugo el cejo con desconcierto. «¿Realmente me está buscando?» Pues, se ha equivocado totalmente─. ¿Ocurre algo? ─Indaga ante mi silencio. Niego con la cabeza dándole una sonrisa. ─Está bien, coordina una reunión. Será un cliente muy importante para la empresa ─demando, a lo que ella se dispone a trabajar. Aclaro mi garganta qu

