Milenka Hidalgo Sus labios saborean los míos y se separan finalmente, aprovecho de tomar aliento, aunque, si por mí fuera, estaría todo el día sobre sus labios. Él sostiene mi rostro repartiendo besos en mis mejillas, nariz, frente y mentón haciéndome sonreír con mi corazón y sus palpitaciones alteradas. ─Lo siento, lo siento, lo siento ─murmura una y otra vez casi suplicándome. Paso saliva para mirarle, sus ojos cafés me enloquecen y es que le amo demasiado, tanto que duele. ─Gatito, detesto que me trates así ─digo aferrando mis manos de su abrigo. Los cláxones siguen estallando a nuestro alrededor y el tráfico comienza a avanzar. ─Detesto hacerlo, como no tienes idea. Resoplo cerca de sus labios. ─¿Valió la pena herir mis sentimientos? ─Él abre los ojos por mi pregunta. ─Qui

