Sentía un dolor muy profundo en su pecho, mientras miraba al chico que amaba en la camilla. No era fácil olvidarse del primer amor y quizás el único, aunque él le hubiera hecho tanto daño. —Vamos Dante tú puedes— decía mientras iban en la ambulancia. — No te dejes vencer— continuó y su mano acarició el pómulo derecho del chico que tenía un fuerte golpe. — ¿Por qué me salvaste? ¿Por qué te arriesgaste a esto? — le preguntaba al castaño que estaba inconsciente mientras lágrimas bajaban por sus mejillas. Sentía horrible, se sentía culpable de ésta situación. Cuando llegaron al hospital lo pasaron de inmediato y ella corrió detrás de los doctores desesperada. —Lo siento no puede continuar— avisó el médico mientras veía a Dante alejarse por unas puertas restringidas para ella. En es

