Un dolor en su cuello la despertó, se había quedado dormida en el sofá. El toc toc de la puerta la sobresaltó. No quería abrir talvez era Dante de nuevo y lo que menos quería era volver a verlo, pero sus pensamientos fueron eliminados cuando escucho un grito femenino detrás de la puerta y ya sabía de quién se trataba, así que se encaminó hasta ahí, abriendo lentamente hasta encontrarse con una pelinegra de sonrisa socarrona y un castaño con el ojo morado, pero e igual de sonriente. -Hasta que abres nena, casi y dejo el galillo perdido- dijo divertida Susan y ella rodó los ojos. Alice miró todo el alrededor y por dicha no había indicios del auto de Dante ya se había ido y suspiró tranquila. -No seas exagerada- dijo y los chicos se rieron. -Bueno eso ahorita no interesa por qué h

