Punto y coma

4698 Palabras
-Es Leo, preguntando si estoy en casa. Nona dejó a un lado su bastón y contactó con el mío. -Dile que ahora te llevaré. Hubiera preferido no volver a casa, sin embargo no pude decirle nada más a Leo, así que le mandé un mensaje. Nona me lleva de vuelta a casa. Nona señaló la entrada. -Vamos, deberíamos irnos. No me cogió de la mano, ni contactó con mi espalda como hizo la primera vez. Salimos del bar sin que ella se fijara en mí ni se pusiera en contacto conmigo ni una sola vez. Recibí otro mensaje. Mira: Aconséjale que se tome más tiempo en mi casa. Los demás están dormitando y yo estoy en la casa de la piscina. Ven a verme. Te llevaré a casa más tarde. No pude pedirle eso a Nona. Después de nuestra batalla, la noche había sido inmejorable. Pedirle que me dejara en casa de Leo no era razonable. Una vez en la furgoneta, jugueteé con el teléfono intentando elegir qué decirle a mi novia. - ¿Qué pasa, Lía, qué te ha dicho para que empieces a morderte el labio? gemí e hice que mis ojos permanecieran disponibles. -Necesita que te lleves más tiempo a su casa de la piscina. Sin embargo, no lo necesito. Detuvo la furgoneta en el arcén y fue a verme. - ¿Por qué? Admiré comprobarlo. -Porque yo no lo hago -respondí. Nona soltó un trueno y golpeó el volante de control con las palmas de las manos haciéndome retroceder. -No puedo seguir haciendo esto, Lía. Me está matando. Tenerte tan cerca y no contactar contigo me está volviendo loco. Eres suya, Lía. Suya. Te decidiste por tu elección y entiendo por qué. No te culpo por ello, pero j***r, Lía, hace daño. Sentí que mi pecho se desgarraba. -Por favor, acepta mis disculpas, Nona. Por favor, acepta mis disculpas por haberte hecho esto. Por favor, acepta mis disculpas por todo. Por favor, acepta mis disculpas. Por favor, acepta mis disculpas porque no pude arreglarlo. Por favor, acepta mis disculpas. Por favor, acepte mis disculpas. -Déjalo. No tienes razón para sentirte apenado. Yo lo empecé y soy la persona que tiene que terminarlo. Sin embargo, aparentemente soy incapaz de evitarlo. Me deslicé por el asiento, pasé la pierna por encima del cambio de material y apoyé la cabeza en su hombro. Me rodeó con el brazo y me apretó firmemente contra él. Cerré los ojos mientras él me daba un beso en el punto más alto de la cabeza. Ninguno de los dos sabía qué decir. Nos sentamos tranquilamente, abrazados, hasta que mi móvil me avisó de que tenía otro mensaje instantáneo. Empecé a alejarme, pero Nona me sostuvo a su lado y encendió el motor. -Déjame abrazarte un poco más -murmuró con brusquedad mientras maniobraba para volver a la calle. Cada vez que se detenía en el camino de Leo, Nona me daba un beso más en la cabeza. -Harías bien en detenerte. Parte dieciséis Cuando volví a casa, Lana estaba sentada hacia el final de mi cama, hojeando mi colección de fotografías del verano anterior. Cerré la entrada con algo más de fuerza de la necesaria, para ocultar mi descontento por el hecho de que hubiera estado rebuscando entre mis cosas. Ella jadeó. De hecho, confié en haberla ahuyentado. Le enseñé una lección por husmear entre mis cosas. -Ok. Hola, Lía, sin duda -comentó con una sonrisa amistosa. No entendía a esta joven. Por lo general, era de modales suaves y nunca mostraba ninguna inclinación. Tal vez mi tía Laura había dado a luz a un puto robot. Me sentía fatal y verla atacando mi propio espacio nunca hizo efecto en mi temperamento. -Quiero creer que no se preocuparía de que sacara una de sus colecciones. Nuestras madres se hacían saber diferentes cosas en murmullos y yo estaba agotada. Estoy muy feliz de haber llegado. Su verdadera sonrisa hizo que me sintiera algo arrepentido por estar tan irritado con ella. A fin de cuentas, su padre era un imbécil y su madre no estaba excesivamente dispuesta a animarla, ¿qué tal si simplemente decimos? A fin de cuentas, estaba obligando a todo el mundo a recordar la experiencia una y otra vez. Contemplar la lástima que Lana necesitaba pasar conquistó la irritación que sentía, así que me senté cerca de ella. -Por favor, acepta mis disculpas por haberte dejado estar aquí con ellos durante tanto tiempo. Acabé quedándome en casa de Leo más tiempo del que sospechaba. No era exactamente obvio, sin embargo no tenía que saberlo por más tiempo. Una fantástica sonrisa iluminó su rostro y su mirada se posó en la colección que tenía en su regazo. Miré por encima y vi que estaba disponible una página con una imagen de Leo alrededor del océano. Su pecho bronceado parpadeaba por el agua y tenía una sonrisa tonta por todas partes que me ayudaba a recordar cuando no éramos casi nada. -Tienes mucha suerte, Lía. Leo debe ser el niño más guapo del planeta. Recuerdo que de niño quería ser de tu perspectiva ya que podías jugar constantemente con él y su primo. Y, después de todo lo dicho y hecho, era tan cortés y hermoso. ¿Cortés y guapo? ¿Quién utiliza palabras como esas para retratar a un niño? Quizás mi madre. Sacudí la cabeza con consternación y me recosté en la cama. -Es algo imperfecto, Lana -respondí, asombrándome. Había concedido sin precedentes para mi vida que Leo Rodríguez era imperfecto. Lana giró la cabeza para mirarme. Sus dos cejas cobrizas se alzaron en cuestión. Nadie es genial. Pareció considerar esto brevemente y después fue a evaluar la colección un poco más. -Supongo que tienes razón. Solía pensar que mi padre era genial -contestó, sin embargo su voz siguió apagada. Mi corazón se estremeció un poco ante el tono dolido de su voz. No podía decir si necesitaba discutirlo o simplemente dejarlo. Como su madre hablaba por los codos constantemente, pensé que tal vez preferiría descuidarse. -El otro primo. ¿Cómo se llama? ¿Bill o Ben? -Nona -expliqué, inquisitiva sobre lo que pensaba decir. -Dios, mejor que lo crea. Puf, recuerdo cuando me sujetó a la puerta donde el padre de Leo guardaba los perros. Me inquietaba estar tan cerca de la entrada. Me imaginé que los caninos se meterían conmigo a través de la puerta. Una carcajada se me escapó al recordarlo y Lana se dio la vuelta en la cama, mirando con desprecio. -No es interesante. Te das cuenta de que los caninos me alarman ridículamente. Además, ese horrendo niño me hizo cantar lo más fuerte posible. Cada vez que seguía haciéndome saber que tenía que cantar más fuerte suponiendo que necesitaba que me liberara. Además, cuanto más fuerte cantaba, más se enfadaban los caninos. Fue horrible. -Se inmiscuyó en sí misma y una sonrisa suavizó sus labios, borrando el ceño fruncido del pasado. Entonces, en ese momento, apareció Leo, escarmentó a Nona, aún, me soltó. Apareció de repente y salió con una racionalización absurda diciendo que quería a Nona para algo. Los dos salisteis corriendo riendo bulliciosamente. Leo sacudió la cabeza al veros marchar y se disculpó por su primo. Fue excepcionalmente amable por su parte. No había recordado ese truco. Habíamos hecho tantos que era incapaz de recordarlos todos. Sin embargo, mientras escuchaba a Lana contarlo, me reí incontroladamente. Me había puesto a cubierto detrás del viejo roble que estaba a un par de metros. Nona me había aconsejado que evitara la vista en caso de que apareciera Leo. Tuve que ponerme la mano cerrada en la boca para no rugir de risa ante la voz claramente desafinada de Lana. -Estaba convencida de que ambos acabarían juntos. Hace siete años que os reís de mi tortura. Fuisteis maliciosos, los dos. Me recosté sobre los codos y le sonreí. -Suponiendo que lo recuerde con exactitud, me hicisteis saber que era tan apestosa y maloliente como un pez mimado y que ningún chico se casaría conmigo porque olía y tenía el pelo grasiento como un canino sucio. Lana se sonrojó y se tapó la boca con las manos. Estaba claro que no había recordado esa parte. -Por favor, aunque no lo creas -respondió, humillada. Hice un gesto y ahogué una risa más ante su comportamiento. -Nona no estaba entretenida, así que optó por hacerte pagar por ofrecerme algo tan salvaje. Esa es la razón por la que te ató y te obligó a cantar. Lana me dedicó una sonrisa cómplice. -Estabas cubriéndote detrás del árbol del que saliste cuando apareció Leo, ¿verdad? Estabas sintonizando mientras él me atormentaba. Me recosté con las manos detrás de la cabeza. -De hecho, lo oí todo. Una almohadilla me golpeó en la cabeza y me horrorizó, y conecté la otra para devolverle el golpe a mi prima, que no pudo resistir la oportunidad de soltar una risita sin sentido. ¿Quién iba a imaginar que Lana podía ser tan tonta? - ¿Chicas? -se inmiscuyó la voz de mi madre, y nos quedamos congeladas con las almohadillas suspendidas en el aire, preparadas para darnos una buena paliza. Mi madre se retrasó antes de pasar el límite. Se había recogido el pelo claro en una trenza y no llevaba cosméticos. Sus ojos descubrían la presión y el estrés que sentía. El naufragio de mi tía la estaba agotando por dentro. -Claro que sí -respondió Lana rápidamente, abandonando el cojín como si la hubieran encontrado haciendo algo horrible. Mi madre nos echó una ojeada a las dos y sonrió al ver que aquello era cualquier cosa menos una batalla, pero que nos lo estábamos pasando muy bien. - Siento entrometerme en la batalla de cojines. Sea como fuere, quiero conversar con Lía a solas brevemente, si no te importa, Lana. Mi primo hizo un gesto y se apresuró a ir a la entrada. -Muy agradecida -dijo mi madre al pasar junto a ella, y Lana murmuró algo con la cabeza baja. Me pareció evidente que mi prima pensaba que se había encontrado con un inconveniente, y quise reírme. Esta joven era sospechosa. Dejé el cojín que sostenía en la cama y me recliné en el cómodo asiento morado que estaba cerca. - ¿Qué ocurre? - pregunté. Mi madre estaba sentada en la cama, prácticamente en la misma situación que Lana. Tenía la espalda recta y las manos hundidas en el regazo. Nunca había reconocido lo diferente que era de mi madre. -Quiero ayuda. En realidad, es para Lana. Mañana por la tarde vendrá tu tío Adecio a conversar con tu tía, y tu padre y yo iremos como funcionarios. Pensamos que será mejor en el caso de que Lana no haya llegado. Estoy seguro de que habrá lágrimas y reproches. Lana ha aguantado tanto anteriormente, que haya una razón de peso para abrirla a este espectáculo. Tu padre y yo necesitamos salvaguardarla y nos imaginamos que mañana la llevarás contigo. Hubiera preferido no llevarte a estar con ella desde no hace mucho tiempo a la luz del hecho de que la escuela ha comenzado recientemente y tú y Leo han pasado el final de la primavera separados, sin embargo quiero tu asistencia. Coincidí en que Lana no necesitaba estar allí para observar el drama que se representaría en casa al día siguiente. Teniendo en cuenta todo esto, había tenido la intención de ir con Leo a la fiesta del claro. Tal vez que Lana estuviera conmigo no fuera una idea mal concebida. Tendría más oportunidades de ver a hurtadillas a Nona con Lana allí. Igualmente podría alejarme un poco de Leo con el motivo de no hacerla sentir incómoda. -Está bien. No te preocupes. Nos quedaremos fuera hasta tarde. Lana volvió a mi habitación una hora después del hecho. Había participado en mi aislamiento. Había revisado mis mensajes, contestado uno de Leann y prestado atención a mi lista de reproducción número uno. Cada vez que mi prima ponía los pies en la habitación, llevaba su bata de dormir y el pelo le caía sobre los hombros en enormes retorcidos húmedos que perfilaban su rostro. Por lo general, yo había envidiado su maravillosa melena rubicunda. Su composición pálida y sus manchas me resultaban imposibles de comprender, pero el pelo se lo envidiaba. Me quité los auriculares de los oídos. -Hola -dijo ella, moviéndose sobre la ropa de cama que estaba en el suelo cerca de mi cama. -Hola -contesté, ponderando el motivo de su articulación compungida. Conociendo a mi tía, estaba seguro de que le había hecho saber que su padre vendría al día siguiente por la noche. Su madre era más idiota que un saco de patatas. No podía comprender cómo ella y mi madre podían tener una sangre similar. - ¿Se puede decir que estás bien? - le pregunté mientras extendía la manta y se metía debajo de ella. Se encogió de hombros y fue a verme. -Sé que viene. Hice un gesto con la cabeza. Lo había solucionado. -Muy agradecida por llevarme contigo mañana. No creo que esté preparado para verlo. Por así decirlo, lo entendí. Su padre no sólo había traicionado a su madre, sino que la había engañado. Yo me enfurecería con mi padre suponiendo que siguiera con algo así. En cualquier caso, eso no impediría que aún lo apreciara, o que lo echara de menos. Hacía más de siete días que Lana no veía a su padre. Estoy seguro de que lo echaba de menos. - ¿Crees que tú lo harás en algún momento? - pregunté, pensando inmediatamente que tal vez debería haber mantenido la boca cerrada. No contestó de inmediato, y empecé a aceptar que no lo haría. -En algún momento en el futuro. En cualquier caso, todavía no -murmuró contra la manta que cubría su mandíbula. Apoyé la cabeza en el cojín y contemplé el techo. A veces, mis padres me volvían loca con su fijación en que fuera grande, pero nunca podrían hacerme pasar por el aguante que estaba teniendo Lana. Nona Decidí separarme de Nicole para siempre. Ella no estaba acostumbrada a los despidos, así que no se lo tomó bien ni mucho menos. Entré en el claro y me recibió el reconocible olor a madera de nogal y la ruidosa música. Escuché mi nombre por la vía de la bienvenida, pero no vi cuál era su identidad. No había venido a mezclarme. Había venido para una explicación, por así decirlo. Podría haber hecho cosas diferentes, esa noche. Sin embargo, las cosas diferentes excluyeron la posibilidad de ver a Lía. Mi realidad se redujo a verla. Suponiendo que me diera cuenta de que ella habría estado en algún lugar, yo también iba. Había llegado al punto de empezar a comprometerme a ir a la capilla el domingo. Sabía por Leo que Lía cantaba actuaciones con el conjunto casi todos los domingos. Hacía mucho tiempo que no la oía cantar con su dulce voz. - ¿Es válido, realmente se separó de Nicole? - Me giré y vi a Kayla Jacobson paseando hacia mí alegremente. En general le había gustado Nicole. Iba a hacerle la noche. -Sin duda -respondí mientras me ponía en contacto con un vaso de plástico y lo llenaba de cerveza. -Entonces, ¿dirá que es libre o dirá que aplastará la sustancia de cualquier persona que se acerque por detrás? Tomé un trago y me reí. A decir verdad, pagaría a alguien para que la alejara de mí. Cuando comprendiera que la había dejado plantada en vista de que estaba enamorado de Lía, sacaría sus garras. Era incapaz de permitirle que hiciera daño a Lía. -Verás, está completamente liberada, así que sigue. Kayla me aplaudió. -j***r, mira qué buena está. No podía entenderlo. La joven tenía inconvenientes para separarse sin parar. Hice un gesto y continué bebiendo mientras buscaba a Lía en el grupo. Cada vez que ella entraba en el claro conectada a la cadera con Leo mi corazón evitaba un golpe. Verla me estaba volviendo algo loco. No podía quedarme a verla de la mano, pero no le daba importancia. Miraba a través de los individuos, buscándome. Tiré el vaso a la basura y avancé hacia ellos. Sus ojos me encontraron al salir de las sombras y una sonrisa de satisfacción iluminó sus facetas. El deseo se me enroscó en el estómago, anhelaba alejarla de Leo y declarar que era mía. No debería ponerse en contacto con ella. -Leo -dije, dando la bienvenida a mi primo con un gesto de la cabeza antes de permitirme mirar a Lía un poco más. Los pantalones ajustados que llevaba se pegaban a sus caderas y su vientre nivelado y bronceado aparecía y desaparecía bajo su camiseta azul claro. Sabía exactamente lo que parecía tocar ese trozo de piel. Me giré hacia arriba desde su estómago para investigar sus ojos. -Lía La miré mientras se sonrojaba y bajaba la cabeza para echar un vistazo al individuo que estaba cerca de ella. Seguí su mirada y vi a alguien que debía ser una interpretación adulta de Lana. Ella me sonrió, pero pude percibir que era una sonrisa contenida. Tuve que reprimir una carcajada. De niños, me había dado por torturarla, ya que generalmente era tan horrible con Lía. -Nona, te acuerdas de Lana. Me imagino que una vez la ataste a una valla y la obligaste a cantar bulliciosamente a cambio de liberarla. La presentación de Lía me hizo reír. No pude evitarlo. Recordé la cabeza rubia de Lía saltando sobre el tronco para mirar, tapándose la boca mientras sacudía los hombros de la risa. Me había sentido tan feliz por haber vengado su honor y, al mismo tiempo, haberla hecho reír... Nuestras miradas se encontraron y quise por millonésima vez que las cosas fueran únicas y que ella fuera mía. -Has atormentado tanto a Lana que me sorprende que no se haya largado cuando te ha visto. - La voz de Leo me sorprendió. No me había acordado de que estaba allí. No pude considerar nada más cuando Lía me sonreía tan agradablemente. Hice un sonido como para hablar y dirigí mi concentración hacia Lana. -Está bien, sin embargo creo que te lo has buscado tú mismo. Solías dirigir algunos sentimientos bastante espantosos hacia Lía y no permito que nadie converse con ella de esa manera. Lana me ofreció una sonrisa que parecía demostrar que se daba cuenta más de lo que debía. ¿Había educado Lía a su prima con respecto a nosotros? La posibilidad de que la hubiera educado en lo que respecta a nuestra primavera tardía juntos me alegró más de lo que debería. Necesitaba que lo considerara. Necesitaba que se lo dijera a alguien. j***r, simplemente la necesitaba. - ¿Dónde está Nicole? - preguntó Leo, investigando mi Hombro, como si previera que debía saltar sobre mí de repente. Tuve que utilizar todo mi autocontrol para no mirar a Lía mientras respondía: -Me separé de Nic. No tengo ni la más remota idea de dónde está, ni le doy importancia. Necesitaba ver el aspecto de Lía. -¿No es broma? No lo vi venir. No está embarazada, ¿verdad? - La acusación de Leo de dejar a Nicole después de dejarla embarazada me hizo rechinar los dientes. ¿En general, tenía que suponer lo más terrible de mí? -No. Nos acabamos de separar -respondí en un tono más seco que el que utilizaba normalmente con él. -¿Hay otra persona? - inquirió Leo. Consideré cómo respondería él suponiendo que le dirigiera que el otro individuo era su media naranja. Es casi seguro que lo perdería hasta el fin de los tiempos. Puso su brazo alrededor del vientre de Lía. En ese momento, me resultó difícil recordar que era mi primo. Lo principal en lo que podía concentrarme era en las colosales ganas que tenía de arrancarle el brazo con el que la contactaba. -¿Por qué no vamos con esa reunión por ahí y dejamos de exponer a Nona a un tercer grado? Esta vez no pude contenerme y la miré. Sus labios se convirtieron en una sonrisa antes de darme la espalda y comprobar a Leo. -Tienes razón, cariño. Me dirigiré a él en otro momento -respondió mi prima y me guiñó un ojo antes de conducir a Lía a una reunión más. Me quedé allí, incapaz de seguirlos. Era demasiado insoportable incluso pensar en verla abrazada a su cuerpo. Despedirme por última vez de Nicole había sido lo mejor, ya que simplemente la estaba utilizando para adaptarme, pero ahora no tenía interrupciones que me impidieran vigilar a Leo y Lía. -No es mi problema preocuparse, sin embargo, suponiendo que tú y Lía continúen echando un vistazo el uno al otro como si necesitaran engullirse mutuamente, tu primo se pondrá dudoso. Leo es confiado, sin embargo no creo que sea un cabeza hueca. Me aparté de Lía y Leo y fui a echar un vistazo a Lana, que en realidad permanecía cerca de mí, haciendo una mueca, con las manos en las caderas. ¿Qué sabía ella? -Tienes razón, no es asunto tuyo -gruñí, y me dirigí hacia el barril de cerveza. Me apetecía mucho otra bebida. Lía Leo estaba haciendo un esfuerzo especial para asegurarse de que Lana estaba bien con todo el mundo. La había familiarizado con sus queridos compañeros y había ido a buscarle un refresco. No me molestó. Me permitía fijarme en Nona sin interrumpirla, la verdad sea dicha. Que no tuviera a Nicole agarrada a él como una lapa era un consuelo, sin embargo me hacía más que difícil quitarle los ojos de encima. Me encontró echando un vistazo a él y me guiñó un ojo. Me retuerzo el labio para no soltar una carcajada. Un codo me golpeó en las costillas y al girar descubrí con quién tenía lugar el duro brazo que me había golpeado. Lana me sonreía honestamente. -Eres, en general, excesivamente evidente -escupió con una sonrisa falsa en todo el cuerpo. Sea como fuere, estaba claro lo que insinuaba. Tengo que ir al vehículo para coger mi teléfono móvil. Seguramente mi madre me ha llamado nada menos que varias veces -informó Lana. -Iré contigo -me dirigí enseguida, al ver que Leo prefería que yo fuera genial con mi prima. Solía buscar este tipo de apoyo, pero ahora me molestaba. Si mi primo no se portara tan bien conmigo, le habría pisoteado los pies sólo para molestarlo. Una vez que se alejó de forma segura de la toma y se dirigió al camino libre del vehículo, Lana se detuvo y se dio la vuelta para lanzarme una mirada furiosa. -Tienes diez minutos para tranquilizarte antes de que tu caballero de refuerzo venga a por nosotros. Iré a buscar mi teléfono y tomaré ciertas decisiones. -Tu significado podría ser un poco más obvio. - pregunté, frunciendo el ceño. -Me refiero a que dejes de jugar transparentemente con Nona mientras todo el grupo de fútbol está allí para observarlo. Parece que crees que estás actuando. La mayoría de nosotros también tenemos ojos, ¿sabes? Se transformó y se adentró en el bosque de pacanas hacia los vehículos de la izquierda. -Tiene razón, sin embargo es mi problema. - La voz de Nona debería haberme hecho saltar, pero no lo hizo. No tengo ni idea de cómo. No tengo ni idea de cómo. No tengo la menor idea de cómo, sin embargo me di cuenta de que ella se las ingeniaría para separarse de todos los demás conmigo. -Mejor créelo, lo más probable es que sea tu defecto a -Me di la vuelta mientras iba a comprobarlo. Avanzó y se pasó la mano por el pelo, murmurando una exclamación. -Necesito arrancarle los brazos del cuerpo, Lía. Leo, por quien haría cualquier cosa. Además, actualmente estoy contemplando la posibilidad de hacerle daño. En el caso de que se ponga en contacto con él antes que yo una vez más, voy a detonar. No puedo soportar nada más. Abrevié el espacio entre nosotros y crucé los brazos sobre su vientre. Coordiné al culpable. Mi debería estar cerca de Nona había logrado la horrible circunstancia en la que nos encontrábamos. -Por favor, acepta mis disculpas -murmuré contra su pecho, queriendo erradicar la tarea. Ella gimió y me abrazó con firmeza. -Intenta no apenarte. Haz lo que sea para no estar apenada. Cada vez que se pone en contacto contigo, me enfurezco. No puedo resistirme. No necesito que él ni ninguna otra persona se ponga en contacto contigo. Me aparté adecuadamente para poder mirarlo sin inmutarme. Tenía la mandíbula apretada. Darme cuenta de que estaba contemplando a Leo de forma tan salvaje me hizo sentirme reprendida. No necesitaba que se separaran, pero lo habían hecho. -¿Cómo podría arreglarlo? Prefiero no separarlos. Esa es la razón por la que actúo en esta línea. Leo son tus seres queridos. Nona me acarició el pelo y me sostuvo la cabeza. -Estar con él, permitir que te sostenga, abrazarte... me está diezmando. Puede que estés impidiendo que Leo me aborrezca, pero estás haciendo que no pueda soportarlo. Me levanté, le arrebaté los brazos y los aparté de mi cabeza mientras daba una zancada hacia atrás. Las lágrimas oscurecieron mi visión. -¿Qué se espera que haga, Nona? Dímelo tú. ¿Qué otra cosa se puede hacer? Abrió la boca para responder, pero la cerró de nuevo cuando sus ojos echaron una rápida mirada a algo por encima de mi hombro izquierdo. Un brillo posesivo apareció en sus ojos, como para asustar a los probables cazadores. No hacía falta ir para saber a quién miraba con tanta rabia. Así que no fui a ver a Leo. No tenía la menor idea de qué decir. -¿Qué pasa? Lía nunca le grita a nadie. ¿Qué demonios le has hecho, Nona? -Es mi problema. La voz de Lana me hizo dar un salto y soltar la mirada aplastada que había abrazado para contemplarla. -¿Qué? -dijeron Nona y Leo simultáneamente. Lana ofreció un murmullo emocionado y se encogió de hombros. -Nona estaba jugando conmigo y Lía no se entretenía. Cree que no me merece, o algo así. Cada vez que le aconsejaba que me dejara en paz, empezaban a discutir. Era incapaz de aceptar lo que estaba oyendo, ¿había engañado Lana recientemente a Rodríguez por completo por Nona y por mí? Ella sonrió y se mordió el labio como una jovencita sin sentido. -¿Qué? Me aparté de mi modesta prima, actualmente convertida en entrometida, para inspeccionar el rostro de Leo. ¿Podría realmente confiar en él? Estoy seguro de que no lo haría. Estaba frunciendo el ceño ante Nona. -Hola, deja a la prima de Lía. Ella no es uno de tus ligues casuales. Búscate otra jovencita. Hay razones de peso para molestar a Lía por algo así. Se tambalea. Miré de reojo a Nona y su comportamiento descubrió que estaba más que enfurecida. Estaba preparada para matar a Leo. Me aventuré entre ellos, de espaldas a Leo y dirigiendo a Nona una mirada discutidora. Dije las palabras "por favor" y vi cómo se calmaba su furia antes de que se transformara y se adentrara en el bosque. Necesitaba asegurarme de que estaba bien, pero no podía hacerlo porque Leo permanecía detrás de mí, esperando que volviera al claro con él. De nuevo la imaginación. De nuevo el abatimiento. -¿Se puede decir que estás bien? - preguntó mi amor, viniendo a depender de mí y cogiéndome las manos. No. No estaba bien. Nunca lo estaría. Nona estaba ahí fuera, sumida en la neblina, molesta y enrabietada. Además, yo estaba atrapado aquí, teniendo mi influencia con Leo. Además, había hecho mentir a mi primo de St. Catch por mí. -Necesito volver a casa. No me siento muy bien", dije con sentido, confiando en que no especulara nada. -Obviamente. Olvídalo. - Fue a ver a Lana. ¿Podría decirse que está bien? Por favor, acepta mis disculpas por lo de Nona. Ella puede ser algo problemática aquí y allá. Intenta no estresarte por ella. -Está bien. Estoy bien, de verdad -respondió Lana-. Oí la culpabilidad en su voz
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR