Quise marcharme lo más rápido que pude y regresar al palacio. Al final, ya tenía en mis manos lo que tanto había estado buscando. Me alejé de todos para encerrarme en mi habitación y estar a solas con ese curioso libro que ha llamado tanto mi atención. Llevo noches sin dormir bien, pensando en el contenido. Acaricié ese diminuto círculo que aparecía en el lomo y parecía tener luz propia. Es idéntico al que me mostró el espejo. No creo en las casualidades. Me senté frente al espejo de vanidad y examiné el exterior del libro. Se siente pesado. Luego me propuse mirar el interior. Por dentro, da la impresión de ser un manuscrito, por lo ornamental de cada letra capital. Las páginas son mucho más gruesas que los libros que acostumbro a leer. A medida que voy ojeando, hay diversos dibujos de c

