Elda El canto de los pájaros resonó en la habitación, estaba recién amaneciendo y lo pude comprobar al asomarme por la ventana y presenciar el majestuoso sol naciendo tras las montañas. Me quedé allí contemplando la escena por un par de minutos cerré los ojos y dejé que cada rayo incipiente de sol bañara mi cara y mi cuerpo...pensar que esta podía ser mi último amanecer me hizo estremecer. Junté mis manos por delante de mi pecho tal como si estuviese rezando y comencé un circuito de respiraciones, a eso le llamaban meditar... inhale y exhale varias veces manteniendo un ritmo constante; cuando las respiraciones se comenzaron hacer por inercia, logré poner mi mente en blanco y me conecté con mi energía interna...lo que vi fue impresionante miles de corrientes eléctricas viajando por dentro

