Capítulo 34: Ada. A medida que me aproximo a la entrada, un bulto lleno de pelos, quién excreta babas a montones, se cuela en nuestro intento de llegar a la puerta. La fétida criatura se pone sobre sus patas traseras, afirmando las delanteras sobre el regazo de Codi. Este último le dedica una amplia sonrisa al animal y le soba el cuerpo con ambas manos. ─ Hola, bebé de papi─ le dice Codi al perro─ Te voy a presentar a una amiga─ No puedo creer que le esté hablando al perro como si fuese un bebé. Me arrimo un poco al animal temiendo que me muerda, pues se ve aterrador. ─ Deberías tener cuidado, a veces se estresa al conocer gente nueva, puede morderte. Porque soy bien pendeja, arrimo con cautela la mano para acariciar al hijo peludo del chico de ojos bonitos. Es increíble que el perro

