Le quita el seguro a su coche, ella abre la puerta del copiloto para luego ayudarme a subir, luego camina hasta la parte de atrás en donde mete su bolso y corre para subirse en su lado. -¿Dónde vamos?.- le preguntó curiosa. -Ya lo veras.- me sonríe, mientras enciende el coche. -Dime al menos que voy vestida para la ocasión.- Ema mira mi atuendo y asiente. -Vas perfecta.- me sonríe. Ema comenzó a conducir hasta la zona más transcurrida del centro de Vancouver, se parqueo fuera de un lujoso restaurante, se bajó y corrió abrir mi puerta. -¿Que hacemos aquí? -Ya lo veras.- me susurra. Tomó mi mano y me hizo caminar hasta dentro del restaurante, una vez ahí hizo una seña, seguí su mirada y me encontré con tres mujeres que nos esperaban en una mesa. -¡Oh Por Dios!.- Ema me mira sonrient

