Xavier había estado inconsciente perdido en sus crueles pesadillas. Movía su rostro desesperado dejando que el sudor cubriera su piel. Recién al día siguiente cuando la mañana llego sus guardias quienes lo habían perseguido sin poder detenerlo lo custodiaban desesperados y entristecidos. —Despierte, su majestad —susurro uno de ellos para luego agachar la cabeza nuevamente El aire triste y melancólico se podía sentir. Entre sueños Xavier podía escuchar los gritos desesperados de su amada Lía. Voces tristes. Rostros que se formaban en la fría neblina. Yacía en medio de la oscuridad rodeado de neblina, los gritos y sollozos se escuchaban alrededor. Se abrazó con fuerza al sentirse totalmente débil. —¡Xavier! —una voz conocida impacto en el corazón del brujo— Ayúdame —se escuchó aquel susu

