El sonido del timbre me hace recordar brevemente mi pasado, esos recuerdos de la vida que tanto me encantaba, entrar y salir, ver a los niños correr de un lado a otro, unos preguntando por las pequeñas dudas que poseían tratando de verlo a uno como personas capaz de saber de todo. La mirada la tengo fija en un solo lugar, la puerta de la institución, tengo tiempo que no puedo entrar a una y me hace vibrar de placer, ojala Mirtha estuviera aquí, pero tengo la leve sensación de que ella ya ha dejado su puesto. Además es más que obvio que esta no es la antigua institución en la que trabaje, Trevor no sería tan estúpido para poner a estudiar a sus hijos en algún lugar en donde estemos vinculados. Sonrió cuando veo como bajan de uno de los autos, llegando tarde causando que sus hijos tengan

