Katherine. — Entra Kate — dice Sasha abriendo la puerta de la habitación donde se encuentra Noah. Al ingresar me encuentro con la mirada de la señora Salvatore, que frunce su ceño al verme, para luego negar su cabeza con resignación. — ¿Puedo? — murmuro nerviosa mientras cierro la puerta del cuarto. — Unos minutos, después hablaremos tú y yo — sentencia al levantarse de su silla para dejarme a sola con su hijo que dormía. Llevé mi mano a mi boca asustada por la situación, Noah no tenía ese bronceado de siempre, sino que su piel estaba pálida, aunque dormía sus ojeras eran bastante marcadas. El hombre que dejé ese día en la cama del hotel no se parecía nada al que estaba ahí. Mis ojos se llenaron de lágrimas al ver esa especie de manguera transparente que salía de su costilla. No sabi

