Katherine. Había tomado una decisión, podía estar obnubilada en mi burbuja de mentira y toxicidad, pero esto debía terminar de una buena vez, porque sabía que si seguía encantada a todo lo que hacíamos la única que saldría lastimada sería yo y nadie más. Por eso secaba mis lágrimas mientras lo veía a él dormir, nuestro día había sido el mejor de todos, amor, sexo y más amor, nada nos importaba más que nosotros dos, pero todo tenía un fin, por eso para sanar mi alma y lo que queda de mi corazón debía dejarlo ir, desprenderme de todo lo que siento de una buena vez. Todo dolía, no solo mi cuerpo sino mi alma. Mi mano tocó su mejilla, mis dedos delinearon la curvatura de su mandíbula, mi pulgar pasó por sus labios y nuevamente quite las lágrimas que nublan mi vista. Está sería la última i

