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Capitulo 2
A la mañana siguiente, al entrar a mi computadora,pude ver que tenía dos notificaciones de dos historias rechazadas.Eso me frustró un poco, porque mis ingresos dependían básicamente de que me aprueben las historias.Luego escribía hasta poder completarlas,me sentía bastante desepcionado porque había trabajado mucho.Estaba todo el día :escribiendo y editando en la noche y en mis tiempos libres.
Aquello me desanimo bastante y no tenía muchos ánimos de escribir.Por lo cual,me levanté temprano como cada día.A diferencia que me puse a limpiar a fondo,mi pieza de arriba abajo.Primero saqué todas las cosas que estaban en el suelo, pase el trapo de piso una y otra vez quitando la suciedad.Mientras refregaba,una parte de mí,iba quitando la bronca que tenía.
Era escritor desde que tenía 8 años,al principio:mis padres tenían un almacén de barrio y repartian folletos con los precios de la mercadería.Los que quedaban,o no se usaban yo aprovechaba de utilizar la parte blanca atrás para escribir.Redacté varios libros en ese entonces, lamentablemente los perdí con el tiempo.Me hubiera gustado leer aquellos escritos,y conocer mi mente de niño de 8 años.
Unos años más tarde,publiqué cuando tenía 14 años.En una plataforma virtual,tres años después una editorial le habia interesado mi trabajo.Me ofrecieron contrato en varias plataformas,venía bien mis libros. Venían vendiendo y siendo aprobados.Decidí qué tenía que seguir intentando, seguir haciendo lo que amaba escribir y no rendirme.Así que intente alejar esos pensamientos negativos de mi mente y seguir adelante.
Ya me dirigía caminando a la preparatoria,hasta que llegue y la tenía frente a mí.Teniamos que esperar unos minutos,hasta Era bastante grande la fachada exterior básicamente era de piedra,porque la secundaria tenía aproximadamente unos 70 años.La verdad, no recuerdo mucho de la historia que me habían comentado.
Ya me encontraba en el salón, me senté en el lugar de siempre,con mis compañeros.No estaba de mucho ánimo,para hablar o decir alguna tontería como lo hacía siempre.Por eso, me miraron confundidos.
—¿Pasa algo?—Juan me preguntó,se sentó dudoso a mi.
—Me rechazaron dos libros—dije con pena.
—¡Que mierda!,¿Y ahora?
—Volver a intentarlo.
—¿Porque esa cara Liam?—Lucas,me preguntó.
—Le rechazaron dos libros—contestó,Juan por mi.
—¡Que mal!,pero seguro podrás hacer otros libro.
—Si,me estresa porque trabaje mucho en ellos.
—Busca los errores,aprende de ellos—dijo Sami,se acercó levemente a nosotros y se alejó.
—Eso,si que fue raro—exclamó Juan.
—¿Desde cuándo Samantha,te habla?
—Desde ahora—me encoji de hombros.
—Eso es buenísimo amigo,te felicito—Lucas me dijo.
—Talvez,solo le interese lo que escribo.
—¿Que?,no.
—Quiere estar contigo—cantó divertido Juan.
—Tener bebés—completó Lucas.
—¡Chicos!
Cuando entro el profesor,estábamos todos en silencio y ubicados.Mi amor platónico,Sami.Estaba sentada, como siempre en los pupitres de adelante.Siempre la veía repasar, los deberes el día anterior muy concentrada.Ella se concentraba, mientras sus amigas se maquillaban. Ella siempre estaba atenta,estar al día y tener todo en orden.O eso siempre era lo que aparentaba.
Me quedé un poco perdido en el resplandor, daba a su cabello por los rayos del sol.En sus pestañas,al ser largas la cubría una sombra hasta sus mejillas.Sus labios carnosos, emitían un puchero y a veces una sonrisa a medida que leía.Siempre que lo hacía,amaba ver cada una de sus reacciones.
Todo en ella,me daba curiosidad.
Me sorprendí a mí mismo,al darme cuenta del tiempo: cuatro años desde que me gustaba o más bien como decía mi amigo que estaba enamorado.Pero nunca había tenido el valor de decirlo.Me descargué en mis libros,como los que me habían rechazado.
Cada día desde que tengo trece años,intentaba hablarle.Aunque las palabras,quedaban atascadas en mi boca.Cada vez que me aproximaba un paso hacia delante,eran cuatro pasos hacia atrás.
En mi tiempo libre,decidí escribir otra novela.La había dejado un poco colgada, y quería terminarla.Tenia esperanza,que la pudiesen aprobar.Me quedé sentado,en uno de los pasillos de la galería.Concentrado en mi teléfono, cuando escucho una voz extraña,aunque conocida:
—¿Qué escribes?—Sami,me miraba curiosa desde arriba.
Aquello,me parece extraño porque sinceramente ella nunca me había dirigido la palabra.Ahora que me dedique una mirada,y más una palabra me daba esperanza.Tal vez podía conseguir algo bonito,aunque pensándolo bien:creo que me estaba imaginando demasiado con ella,>>
—Hola..—tartamudeo.
—¿Me mostraras?—me pregunto, curiosa.
—Pues,novelas de romance.
—¿Y de que se tratan?,por ejemplo la última.
—creo que en este momento las últimas dos que escribí no tiene mucha importancia porque me las rechazaron.
—Pues intenta de nuevo hasta, que te la acepten.Tal vez puedes probar en otros lugares ¿O me equivoco?
—mi problema es que siempre me mantuve , en mi zona de confort.
—yo creo, qué a veces es bueno conocernos de experiencias al igual que intentar y probar en otros nuevos lugares.¿Y si consigues más lector y te va bien?
—¿Tú crees eso?
—Si, no renuncies tus sueños porque a alguien no le gustó tu idea.
Y se marchó,yo en ese momento me emocioné.Sus palabras,movieron algo dentro de mí.Un par de lágrimas quisieron salir pero las frené.Me había costado tanto llegar hasta donde estaba.Aunque estaba melancólico,por el rechazo.Ya que todo dependía de la decisión de otros,intentaría hasta el cansancio. Hasta quedarme dormido entre las líneas de mis libros.
Cuando llegue a la casa,me centre frente al computador.Cuando una nueva notificación, me hizo distraerme.
"Comentario de Sami1519:
"Me encantan tus historias, sólo procura escribir "O sea ,no osea."
Lancé una carcajada,le respondí"gracias",seguí trabajando.
Me puse a escribir la siguiente novela :
Estaba escuchando el golpeteo del agua sobre la chapa del techo, aquello en parte me aliviaba y también me aterraba. Sabía que en cualquier momento él llegaría, con la excusa de estar cansado pondría su mano sobre mí mejilla, pero no de forma pacífica más bien al contrario.
Y eso exactamente sucedió, escuché las llaves chocar una contra la otra Y de pronto la puerta cedió. Lo primero que pude ver desde la r*****a de la puerta, fue su mueca de disgusto al verme.
Tenía su cabello n***o empapado de agua,sus cejas estaban casi unidas en una sola.
—¿Tienes la comida lista?—su voz gruesa resonó por toda la casa.
Yo temblé de miedo y Susurre:
—Si...
—¿Qué?—preguntó furioso,se acercó a mi tomándome del rostro.
—¡Si!—exclame en tono más alto.
—¡Ahora sí!
—Le falta un poco...
—¿Un poco? Lo único que debes hacer es mantener la casa limpia y cocinarme y no lo haces.
—Lo lamento—baje la cabeza.
—¿Lo lamentas?—preguntó con una risa seca.
Tomó mi cabello,yo sostuve lo poco que podía entre mis dedos. Llorando intenté aferrarme a sus manos, estaban calientes y mi pulso temblaba. Me arrojó contra el sofá, levante mi vista aterrada. Acerco su cuerpo al mío, pude sentir su aroma su mezcla de alcohol chocar contra mis labios.
Luego la tortura volvió a comenzar:acariciaba mis piernas sin permiso,yo me dejaba ya habían sido tantas veces de golpes que prefería que terminara pronto.
Cuando terminó,se dirigió a la mesa. puse los platos de silencio, aunque esté mismo se desvaneció, el prendió el televisor. Un partido de fútbol opaca el lúgubre silencio de la casa, al igual que mis sollozos mientras servía la cena.
—¿Puedes no llorar mientras sirves la comida?¡es asqueroso!
—Lo lamento.
No dije nada, tomé la cuchara y esta iba temblando hasta mis labios. Sabía que si no comía, el se molestaba. Procuraba no molestarlo, era silenciosa, rápida ante sus pedidos y de esa manera no me golpeaba tan seguido.
Cuando termine, recogía en silencio los platos de la mesa. Los dejé sobre la mesada, sabía que no debía hacer ruido mientras el veía la televisión. Limpié viéndolo por el rabillo del ojo, cuando termine fui a mi habitación.
Habian tres cuartos, una de las pocas cosas que yo podía tener: era una habitación. En ese pequeño espacio, podría soñar que en algún momento huiria de aquel lugar.
Estaba ahorrando y sabía que en algún momento podría. El obviamente no estaba enterado de mis trabajos, y tampoco debía hacerlo.
Me desperté. A veces tenía esas pesadillas, no podia evitar rememorar las aparecían solas cada noche. Mi pasado aún continuaba atormentandome.
Al salir hacía comedor, mi compañero de piso estaba preparando dos cafés. Me miró con una sonrisa y me dio una taza.
—Tienes una cara que da miedo mi lady—murmuró divertido.
—Solo estoy algo nerviosa por el parcial de hoy,solo eso—dije mientras masticaba una galleta.
—Yo tengo que ir a trabajar y después a cursar—hizo una mueca.
—Ve tranquilo,suerte.
Con Leandro ya eran tres años que vivíamos juntos, habiamos sido amigos desde la infancia. Los encontramos en la universidad, un día lo vi muy preocupado sobre una escalera. Entonces le pregunté que le pasaba:
—¿Leandro?—me senté a su lado.
—Hola Nat.
—¿Pasa algo?—comenté curiosa y preocupada.
—No tengo como pagar la matrícula.
—¿Te puedo ayudar?
—No,descuida.Me iré a nuestro pueblo y dejaré de estudiar, dejaré de alquilar
—Yo tengo un gran piso,¿Quieres vivir en el?,puedes ayudarme un poco con los gastos cuando puedas,la verdad me da igual.
—¿Lo dices enserio?
Desde ese momento, somos compañeros de piso. Yo pude salir de ese infierno, y ahora tenía mi propio apartamento luego de haber trabajado muy duramente.
Leandro, no sabía nada acerca de mi pasado. Tampoco quería que se enterara, odiaba la lástima de las personas sobre mí. No soportaría ver la enel.
Tomé mi café viendo a mi compañero partir, sonreí ya que estaba muy feliz por su nuevo trabajo. Él quería ayudarme los gastos y siempre lo hacía, me alegra que hubiese conseguido un gran empleo. A él le quedaba solo un año para terminar su carrera, en cuanto a mí me quedan dos largos años.
Suspiré nostálgica, mi amiga vale seguramente estar esperándome en la biblioteca. Cada mañana antes de partir a las clases, ponemos a preparar todo lo que nos faltaba y también a ponerlos al día con los chismes, eso no podía faltar.
Mientras iba en camino, primero tomé el autobús y me coloque los auriculares para ir escuchando música. Mira con nostalgia el fondo de pantalla de mi teléfono, estábamos mi hermana pequeña y yo.
Luego de escabullir me de mis pensamientos negativos, me concentre en que me faltaban dos calles para mí parada. Comencé a caminar por el largo tramo de césped recién cortado, algunos estudiantes me pisan los talones no obstante continúe con mi pasó despreocupado.
A llegar a la biblioteca pude ver: mi amiga estaba esperando en la parte trasera dónde estaban las mesas.
—¡Nat!—exclamó,yo sonreí al verla.
—Vale¿cómo estás?
—Bien,estoy repasando un poco de química orgánica.
—Yo tengo que repasar algo de biología.
Me encontraba buscando un par de libros, Google no me ayudado en este caso a entender una inquietud. Por lo cual cuando llegue a la mesa, libros me cubrían de arriba abajo. En ese momento solo se veían mis ojos y parte de mi cabello despeinado.
Cuando volví a buscar un libro, sin querer me tropecé con alguien. Quién me dijo de manera poco amable:
—Ten cuidado—dijo de mala manera.
—Tu también—levanté mi ceja desafiante.
—Yo estaba aquí parado y tú me has pisado.¿Por qué yo debería tener cuidado?—preguntó confundido.
—Porque... estabas muy en el medio.
—No,en realidad mas bien estaba en el borde.
—Si tuvieras al borde yo no te hubiera pisado,además no lo hice.
—Desconocida,tengo tu huella en mi zapatilla negra—señaló
—¿Y?,puede ser que otra persona te piso.
—En fin,saludos.
Se alejó dando por finalizada la conversación, lo mire alejarse ceñuda.
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Al regresar, Vale me miro divertida y me preguntó:
—¿De dónde sacaste esa cara de amargada?
—Me la traje de la fila de atrás.
—Nat—dijo Leandro,sacándome de mis pensamientos.
Yo estaba sentada en la mesa del comedor,rodeada de libros.Aunque mi mente estaba muy lejos,en un lugar donde ni siquiera yo conocía.Me giré hacia él y contesté:
—Dime.
—¿Quieres aprender a cocinar o no?—preguntó divertido desde la cocina.
—Esta bien, voy—exclamé y deje mi lápiz de lado,además no es que estuviera haciendo algo.
—Ven, estoy haciendo una salsa blanca.
—¿Existe una sala blanca?—pregunté confundida,el se rió.
—Si Nat,sino no te enseñaría algo que no existe.
—¿No debería ser roja?,la salsa es roja.
—Porque tiene tómate,está está echa de crema.
Me quedé un poco perdida, en los movimientos de sus manos. Él estaba muy concentrado, podía ver unos mechones que tapaban levemente sus ojos. Levante mi mano a la altura de su rostro, quite de manera sutil:su cabello.Leandro,giro hacia mí algo confundido y sus mejillas estaban sonrojadas.
—¿Me prestaste atención?—preguntó aún sonrojado al igual que yo.
—Si... aunque prefiero la salsa roja,como tus cachetes—dije sonriendo.
—¿Quieres guerra?
—Espera—tomé un palo de amasar,bajo su atenta mirada.
—Mira mi espada mi lady—el tomó una cuchara de madera,se rió al vernos.
—No podrás contra mi palo de amasar.
Como si fuéramos dos niños, comenzamos una batalla entre mi palo de amasar y su cuchara de madera. Me hizo hacia atrás cuando él quiso tocar mi estómago, yo levante mi mano rozando su cabello con el palo. Mirrey divertida, me puse a rodear la isla de la cocina. En un instante él estaba a mi lado, levanté mi instrumento de pelea,y el levantó una ceja. Me tomo desprevenida al abrazarme, y poner la cuchara en mi cuello y exclamó:
—¡Gané!
Pero yo estaba temblando, aún me costaba el contacto físico con las demás personas:no importaba quién fuera.Mis ojos se llenaron de lágrimas y empecé a entrar en pánico.La sonrisa de Leandro, se transformó pronto en una cara de preocupación. Me senté en el suelo con los ojos cerrados intentando calmarme.
—Nat, respira.Dime cuatro objetos de color gris.
—El almohadon del sofá—tartamudeando contesté.
—Muy bien sigue.
—La alfombra de la entrada—contesté y seguí buscando,mis ojos iban y venían a todas direcciónes.
—¿Algo más?
Pude ver por encima de mi cabeza,su suéter color gris y contesté:
—Tu feo buzo, me siento mejor—me levanté dudosa y algo mareada.
—¿Por qué te pusiste así?
—Nose,tal vez el calor.
Y rápidamente huí sus brazos, no quería sentir su lástima sobre mí. Me dolía demasiado no poder curarme, cada vez que intentó el contacto físico con un hombre: temblaba y entraba en pánico.
Llegué a mi cama, mi rodilla y me puse a llorar. Comencé a golpearme contra mí misma, golpeando con la palma de mi mano mi piel.
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—¿Nat?—escuché la voz de Leandro detrás de la puerta.
No pude responder en su lugar continué llorando. De pronto pude sentir un calor rodeándome,su respiración tibia en mi nuca. pero por primera vez, no sentí miedo. Me sentí reconfortada en su tibio calor, aspiré su aroma verificando que no era mi ex.
—Nat, tranquila estoy aquí,¿por qué lloras?—me dijo apenado.
—No quiero decirte.
—Esta bien,no te haré daño¿lo sabes?
—Lose... el problema soy yo.
—Eres perfecta,desde la primera vez que te vi—tomó mi rostro al decir eso,me miro a los ojos.
—Estoy rota por todos lados—Susurre.
—Dejame continuar:desde la primera vez que te vi,eras una niña con rulitos saltando de aquí para allá,con una sonrisa preciosa y unos ojos azules que iluminaron toda su alrededor.Cuándo fué creciendo,se hacía cada vez más hermosa,aún más perfecta,más soñadora.
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—Yo te veía como el chico lindo del jardín—dije apenada—eras mi crush en ese momento.En realidad todas las chicas del jardín y de la escuela primaria:te veíamos como El Principito, pelo rubio ojos azules, eras como el nene soñado.
—¿De verdad?
—Si,que vergüenza—oculte mi rostro entre su pecho.
—Yo solo te veía a ti... Natalia—levanto mi rostro con delicadeza.
—Yo...
—Nat¿Estás bien?
—Creo que si.
Valeria y Cam,estaban a mi lado algo preocupadas.Se miraron entre sí,yo estaba con mi cabeza apoyada en mi mano derecha sin moverme.El olor a libros nos invadía,por eso amaba estar en biblioteca.
—Hoy saldremos—dijo Cam divertida.
—Que tengan suerte—suspiré,tome loa libros y comencé a estudiar.
—Enfaticé "vamos" Natalia—Camila me dijo seria aquello.
—Pues,nose que decirte,no estoy de ánimos.
—Ya nos dimos cuenta—pronunció Valeria.
—Ire a buscar más libros—dije despacio,luego me paré hasta la fila del fondo.
—¡Auch!
Escuché a mi lado,me giro confundida.>
—¡Lo lamento!—exclamé en voz alta,pero al girarme otra vez estaba aquel sujeto.
>.
—¿Cómo haces para pisarme siempre?—preguntó enfadado.
—Estabas muy en el medio—aseguré.
—¡No!, yo estaba en el borde.
—Si estuvieras en el borde,yo no te hubiera vuelto a pisar—dije concentrada en el libro que tenía delante.
—¿Me das permiso?—preguntó,señalando un libro que tenía delante.
—Si—dije y rodeo los ojos.
Pero al girarme,se me cayó el libro.Lo volví a pisar,levanté el libro lentamente;no quería verlo a los ojos.
—¡Otra vez!—elevó el tono de voz.
Yo sin darme cuenta me arrodille al suelo,abrazándome contra mi misma.
—Lo lamento,lo lamento...lo lamento—dije una y otra vez.
—Hey... —Pude sentir su respiración más cerca,estaba algo agitada
Sus manos tocaron mis hombros,yo me hice hacia atrás.Aun tenía los ojos cerrados,al abrirlos despacio,el me volvió a hablar:
—¿Estás bien?No te haré daño,vamos—me tendió su mano derecha,yo lo mire desconfiada.
—Bueno... —titubeo.
Al tomar su mano,la sentí tibia y grande a comparación a la mía.Me deje llevar aún temblando.
Subimos por unas escaleras de la Universidad,hasta llegar a un sitio donde ya no permitían el acceso.El paso por encima de la mesa arrojada en el suelo.
—¿No iremos presos?—dije divertida.
—Aún no fuí.
Estiró su mano,la tomé.Subi por encima de aquel objeto,continuamos está extraña aventura.Era un parte de aulas abandonadas,al parecer antes se daba clases aquí.
Seguimos caminando hasta un salón escondido en el fondo.Habian chapas podridas,Incluso le faltaba un poco por encima.El lugar estaba algo frío,nuestras respiraciones se veían reflejadas en el aire,como si fueran fantasmas.
—A mi hermana también la golpeaban.
—No dije eso—murmuré a la defensiva.
—Sus reacciones eran iguales a las tuyas.Si alguien la tocaba, ella temblaba.Aveces cuando sin querer elevaba la voz,Sam lloraba.
—¿Qué pasó con ella?—comenté dudosa.
—Mejor dicho, que le pasó al tipo.Le destrocé la cara,ni bien me enteré.Ella estaba tan codependiente que incluso en su momento,lo defendió.
—¿Y ella?—me senté a un metro de el,sobre una desgastada silla.
—Sami, está bien ya va a tener su primer bebé.Obviamente con un buen tipo,pero le llevo mucho tiempo sanar.Por ella, estudié psicología.
—Entonces... ¿Soy una especie de experimento para ti?
—No... solo ví tu mirada perdida en mi hermana.
Lo miré confundida,aunque algo curiosa.
>
—Hablas muy fuerte—dije y me cruce de brazos.
—Puede ser—contestó divertido.
Nos quedamos en un raro silencio,aunque no era incómodo;más bien al contrario.
Después de ese momento extraño, me encontraba lejos de allí. Cursaba intentaba anotar todo aquello que decía el profesor, pero mi mente estaba muy lejos de aquel lugar. Aún recordaba una y otra vez en mi memoria, aquel momento que haya vivido con él.
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Me quedé pensativa, no le había preguntado cómo se llamaba. Por lo cual si me lo volví a encontrar, más bien si lo volví a pisar;le preguntaría.
Nat
Nat, me había nombrado sí desde que era muy pequeña. En realidad las personas que me recibieron, no es ser abandonado cuando apenas tenía 2 años me llamaron de esa manera.
Nunca un abrazo, ninguna caricia. Tal vez por ese motivo, no ví las señales de aquel hombre, tal vez una persona que lo hubieran dado mucho amor; las hubiera reconocido. Pero en mi caso, después de tanta indiferencia a lo largo de los años, no sabía distinguir bien entre el bien y el mal.
Tal vez por eso no me fui, al primer golpe. Aún recuerdo, estaba tan emocionada cuándo compramos el primer juego de comedor, le puse un bonito florero blanco con unas rosas de color amarillo. Aunque a mi ex marido le habían desagradado, diciendo que no combinaba con la salud tamente nada, qué era una tontería. Creo que esa fue la primera señal de maltrato, Cuando alguien no valora lo que hacemos o piensa que nuestras acciones no valen nada, eso es maltrato.
Pero no lo vi venir, no era una persona que había recibido amor no tenía con que comprarme. Por eso la primera vez qué me vestí con un vestido, Y fui a Universidad de esa manera porque hacía mucho calor, al llegar lo primero que recibí fue un golpe.
A la mañana siguiente, tuve que cubrir mi herida con corrector. Me pidió perdon, yo acepté pensando que iba a ser la última vez. Pero desde ese momento ya no usaba ningún tipo de vestido, me ponía pantalones largos y adentro y las blusas sin escotes. Prefería no tener ningún tipo de inconveniente con él, además casi ni lo veía el trabajará todo el día.
Pero cuando quise juntarme nuevamente con mis compañeros, otra vez él quiso golpearme y lo hizo; Aún recuerdo como no pude ir a la universidad por una semana. Era tal la hinchazón de mi cara que ni siquiera me reconocía frente al espejo.
Luego ya pasaron meses en el cual ya no iba, pero dije basta. Fui llorando hasta la comisaría más cercana, tenía sangre por todos lados en mi cuarto estaba muy lastimada te pusieron una orden de restricción y a mí me pusieron un abogado. Este abogado me había dicho que tenía una jugosa herencia, de parte de mis padres que habían fallecido en un accidente. Era única hija Por lo cual también estaba mi duda después que me hayan abandonado.
Lo mejor de mi vida, había sido la llegada de Leandro. Era un compañero muy divertido siempre me hacía reír con sus ocurrencias, no había día en el cual el no hiciera una sonrisa de mí. Por eso en este momento estaba un poco inquieta, me quedé sentada a su lado mientras escribía este diario.
El descansaba sin prisa, su pecho subía y bajaba en forma lenta con calma. Lo miré con una sonrisa, me parece adorable. Sin poder evitarlo mi mano llegó a su cabello, comencé acariciarlo sutilmente intentando no despertarlo. Cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, alejé mi mano pero a él la sostuvo; sonrío.
Lo vi algo confundida, solo balbuceaba mi nombre.¿Por qué haría eso?, Seguramente tendría muchas chicas lindas a su alrededor. Él era más bien del tipo de hombre atractivo, qué hacía ejercicio y era muy inteligente, encima era gracioso.
Decidi ir acostarme, el sueño se estaba apoderando de mí. Pero el aún tenía mi mano, pues estafarme pero él no me dejaba. Entonces decidí quedarme a su lado, sería la primera vez que en todos estos años; dormiría con alguien. Pero su calor, me hizo sentir reconfortada, y en un momento dado me dormí.
—¿Tuvimos sexo?—escuche una voz a lo lejos que me hizo fruncir el ceño,abrí los ojos confundida.
—¿Qué?
—Quiero saber, sí tuvimos sexo. Porque estamos los dos en la misma cama, Además estoy en boxer.
—me recosté a tu lado porque no soltabas mi mano. En un momento al otro, vomitaste sobre tu ropa te cambie no te iba a dejar todo vomitado. También me vomitaste a mí me tuve que bañar, luego de cambiarte y todo me sentí tan cansada que me dormí.
—¿Me viste desnudo?—comentó avergonzado.
—Si y te cambie.Descuida no me aproveche de ti—dije divertida.
Me daba mucha gracia la situación, Leandro se tapaba con una sábana me miraba sonrojado. Pareciera típica escena de la chica que se despierta y no recuerda nada. No pude evitar lanzar una carcajada.
Me levanté bajé las escaleras, puse a hacer un café. Sabía que mi compañero de piso, tenía la cabeza destrozada. Lo pude ver, mientras bajaba peldaño por peldaño bostezando sin parar. Lo miré divertido en parte me parece adorable e increíblemente gracioso.
—Toma esto para el dolor de cabeza.
—Gracias.
—De nada.
—Nat—me dijo mientras mordía una tostada.
—Dime.
—¿Se me levantó el....
—¡Leandro!
—Lo lamento si fue así,siempre pasa.
Dejé de escribir y me fui a dormir