CARTA LXXXIX EL VIZCONDE DE VALMONT AL CABALLERO DE DANCENY Amigo mío: Yo no tengo enteramente la culpa de que sus asuntos no vayan con tanta celeridad como usted quisiera; pues necesito no sólo luchar con la vigilancia y severidad de la señora Volanges, sino también vencer algunos otros obstáculos que su amiguita de usted me opone, la que, bien sea por frialdad o por timidez, no hace siempre lo que le aconsejo, aunque estoy bien persuadido de que sé mejor que ella lo que conviene practicar. Yo había hallado un medio sencillo, cómodo y seguro de entregarle sus cartas, y aun de facilitar después la entrevista que usted apetece; pero no he podido reducirla a que lo ponga en ejecución Esto lo siento tanto más, cuanto veo que no hay otro para que usted se acerque a ella; y que, aun por lo q

