CARTA LXXIV LA MARQUESA DE MERTEUIL AL VIZCONDE DE VALMONT ¿Y desde cuándo, mi amigo, se me asusta tan fácilmente? ¿Tan temible es ese Prevan? Pues mire qué sencilla y modesta soy. Mil veces lo he encontrado, y no lo he mirado siquiera. Nada menos que la carta de usted fue preciso para llamarme la atención. Ayer he reparado mi injusticia. Estaba en la ópera casi frente a mí, y me ocupé de él. Es guapo al menos, pero muy guapo; rasgos finos y delicados; debe ganar visto de cerca. ¿Y usted dice que quiere conquistarme? pues de fijo me hará honor y gusto. Seriamente, tengo el capricho, y empiezo por confiar a usted aquí que he dado ya los primeros pasos. No sé si saldrán bien. He aquí el caso. Estaba él a dos pasos de mí a la salida de la ópera, y he dado en alta voz cita a la marquesa de*

