CARTA XLIX CECILIA VOLANGES AL CABALLERO DANCENY Sin ser ligera ni falsa, me basta, señor, haber llegado a penetrar mi conducta para saber que necesito mudarla. He prometido este sacrificio a Dios mientras puedo hacer el de los sentimientos que tengo por usted y que su estado religioso hace más criminales. Conozco que me será muy sensible y no oculte que desde antes de ayer he llorado cuantas veces he pensado en usted; pero confío en que Dios me dará la fuerza necesaria pues olvidarle, según se lo pido día y noche. Espero aún de su amista y honradez que no buscará apartarme de la buena resolución que me ha inspirado y en la que me obligo a mantenerme. En consecuencia, le pido tenga a bien no escribirme más. Por otra parte le prevengo que no le responderé y que de ese modo me forzará a co

