CARTA XLIII LA PRESIDENTA DE TOURVEL AL VIZCONDE DE VALMONT ¿Por qué, señor mío, se empeña usted en buscar el medio de disminuir mi gratitud? ¿Por qué no quiere obedecerme sino a medias, y anda regateando un honrado proceder? ¿No le basta que yo reconozca su valor? No sólo pide mucho, sino cosas imposibles. Sí, en efecto, mis amigos me han hablado de usted; no pueden haberlo hecho sino porque toman interés en lo que me concierne. Aun cuando se hubiesen engañado, no era menos buena su intención, y usted me propone que recompense esta prueba de interés descubriendo su secreto. He cometido el yerro de hablarle de ello y lo advierto bien en este momento; lo que con otro hubiese sido demasiado candor, con usted es una gran imprudencia, si accediese a lo que me pide; apelo a usted mismo y a su

