CARTA CXXXVIII EL VIZCONDE VALMONT A LA MARQUESA DE MERTEUIL Persisto, hermosa amiga; no, no estoy enamorado; y no es culpa mía si las circunstancias me obligan a desempeñar el papel de tal. Acceda usted a mis ruegos; vuelva, y verá pronto por sí misma toda mi sinceridad. Ayer hice mis pruebas, y la confianza vuelve a mi ánimo. Estuve en cosa de la tierna joven, sin que ningún otro asunto me preocupase: porque la pequeña Volanges, a pesar de su estado, debía pasar la noche en el baile infantil de madame V***. El ocio me había exigido de ella un pequeño sacrificio; pero apenas me fue concedido, el placer que me prometía fue turbado por la idea de este amor a que usted se obstina en condenarme, o a reprocharme al menos; de suerte, que no experimenté otro deseo que el convencerme, y conven

