CARTA CXXIV LA PRESIDENTA DE TOURVEL A LA SEÑORA DE ROSEMONDE En medio de la extrañeza que han producido en mí, señora, las noticias que tuve ayer de usted, no olvido la satisfacción que a usted debe producir, y me apresuro a felicitarla. Monsieur de Valmont no se ocupa ya de mí ni de su amor, y no piensa sino en reparar, por una vida edificante, los errores de su juventud. El padre Anselmo me ha informado de ello; a él se ha dirigido como consejero de su porvenir, y también para tener una entrevista conmigo, cuyo principal objeto es devolverme mis cartas, a lo que yo sospecho, y que guardaba, no obstante mis reiteradas súplicas. No puedo menos de aplaudir tan dichoso cambio, y felicitarme de ello si, como él dice, en esto tengo alguna parte. Pero ¿por qué he de ser yo el instrumento, a

