Gio GIO SANTORI Esta casa era una réplica de la mía en Sicilia así que me sentí cómodo en cuanto la tuvieron lista para mí, los apartamentos no son lo mío, me fui al sótano y revisé mi colección de vino, elegí uno tinto y subí de regreso a mi despacho. Me serví mi vino en una copa grande y me senté cómodamente detrás de mi escritorio y comencé a redactar una carta para la viuda. La guardé en un sobre cuando la tuve lista y me le quedé viendo durante mucho tiempo, apagué las luces luego de unas horas pensativo y me fui a mi cuarto, ya en mi habitación me desnudez y me di una ducha, salí enrollando una toalla alrededor de mi cadera y me vi en el espejo, me afeite mientras observaba mis fríos ojos oscuros, mi curtida piel tenía tatuajes y algunas cicatrices de guerras anteriores en mi p

