GIO Luego de matar a Adriano y que Flavio desapareciera de la organización estaba buscando reemplazo para ese par de traidores, Flavio creía que se me había escapado, pero solo era cuestión de tiempo para que supiera su paradero y me las pagaría todas. —Nonna, dejé eso —le advertí en italiano en cuanto la vi subida a unas escaleras en cuanto bajé a la sala —alguien te puede ayudar. —Yo no soy una inútil, hijo— me regaño en italiano también, era su idioma y se negaba a hablar en inglés o español así lo entendiera— puedo hacerlo sola. —Mientras tu cuchucheas allí yo te sostengo la escalera. No pienso correr a emergencias— le regañé. —¿Es que acaso no piensas llevarme a emergencias? —pregunta medio asombrada, medio en broma. —Lo haré y luego me largare de allí— replique mordaz. La anci

